Cuando los jefes policiacos se van

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Secretarios de Seguridad y comandantes policiacos van y vienen hay poco memorable para decir de la mayoría de estas entradas y salidas. Y aunque la seguridad es un asunto troncal, nunca nos aclaran porqué dejan el cargo

El alcalde electo de San Luis Potosí, Xavier Nava Palacios, declaró hace unos días que busca un jefe policiaco que no esté peleado con el Gobierno del Estado. Seguramente no será ese el único rasgo del perfil que espera hallar para encargarse de la seguridad preventiva en primer nivel, aunque sí importante por lo que refleja una desconexión actual entre policías, con todo y mando único.

En los últimos tres lustros, para alcaldes y gobernadores el tino en la selección de titulares de las corporaciones parece no haber llenado las expectativas de la sociedad. Hemos ido del tingo al tango en variedad de perfiles, nos hemos cargado a un rasgo considerado virtuoso y al tiempo le asoman los cacarizos y las imperfecciones, descreemos de la apuesta y nos cargamos al extremo contrario. Nos dicen vagamente por qué los escogieron, solo para cumplir el discurso, y una vez que se acaba su ciclo, nunca sabemos porque “los fueron”.

Con todo y que no era ninguna novedad, porque San Luis ya había sufrido “legiones extranjeras” en el sector público, se tomó como medida de todas las policías traer policías foráneos con el alegato de “segura lejanía” con intereses locales. Recibieron trato de marajás porque hasta casa les pusimos, se dieron vida de jetsetters algunos y la escalada de violencia se puso peor.

Volvimos a las opciones locales pero con posgrado universitario y la mejora esperada no se asomó. Los graduados resultaron más “preppys” y más políticos que policías, la fuerza pública desaparecía cada que había balaceras y para fuera otra vez el titular. Y si el gobernante en turno resultaba medio vitriólico como Fernando Toranzo Fernández, la polvareda de la despedida se hacía más densa y permanecía más tiempo con detalles como acusar en público que su ex jefe policiaco, Enrique Galindo Ceballos, no había pasado los exámenes de confianza.

La maledicencia no es transparencia y tampoco supimos con certeza cómo es que se descompuso la relación entre el gobernador y su secretario de Seguridad.

Ya en la línea desesperada del país entero que sustituyó policías por militares, entonces entraron jefes castrenses a las corporaciones, unos a llevar el orden que conocían de su profesión, a hacer respeto en corporaciones que se resquebrajaban en el descrédito, y otros, como José Luis Urban Ocampo, a hacer cosas como entablar litigios para hacerse de bienes de personas fallecidas.

El gobernador Juan Manuel Carreras optó por un foráneo y militar, el general en retiro Arturo Gutiérrez García, ex jefe de la 12ª. Zona Militar, en donde hizo fama positiva como persecutor de la delincuencia organizada. De la Zona Militar, Gutiérrez fue llamado a la Cuarta Región Militar, que abarca los estados de San Luis Potosí, Nuevo León y Tamaulipas, hasta su jubilación.

A su retiro, entró al gobierno tamaulipeco como titular de Seguridad; de ahí lo reclutó Carreras. Nada más llegar, con foráneos suyos desplazó al personal del C4, a los mandos y los jefes en las distintas zonas. De gustar, desde luego no gustó esa remoción sistemática, violenta y sin sentido, porque su personal no resultó ser ninguna maravilla que compensara, al contrario. Además, sazonados los pocos resultados con una inadecuada influencia de su cónyuge y lo que fue percibido como una inadecuada labor pastoral religiosa al interior de la corporación.

Gutiérrez contó en contra con un activismo especial del secretario general de Gobierno, que no lo tenía en mucha estima, pero además como lo suyo no era la política, mucho menos el manejo de medios, se llevó varios raspones. Todo esto mientras peleaba en tribunales que se le reconociera en retiro el ascenso de General de Brigada a General de División, un beneficio jubilatorio que reclamó por ser una práctica añeja en Sedena, basado en una interpretación de la ley, hasta que el general secretario Cienfuegos.

Según una queja interpuesta en un colegiado federal como parte de su causa, Gutiérrez alega un recurso ganado y anuncia que “a partir de la emisión del acuerdo, las comunicaciones oficiales como titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de San Luis Potosí a mi cargo, serán como General de División D.E.M. retirado”.

Pero de la 12/a Zona Militar le respondieron que no podía “ostentarse con el grado inmediato superior que ostentó en el servicio activo para ejercer dicho cargo público”, pues el beneficio de “ascenso” con la jubilación consiste en prestaciones y pago, no en grados militares. “Para los efectos precisados por el artículo 27 de Ley del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas, esto es, solo para lo previsto en dicha normatividad de Seguridad Social y no tiene aplicación para otras legislaciones diversas”, le dicen. “El ascenso previsto en la citada Ley de Seguridad Social, es para todos los efectos relacionados con la situación de retiro y para el cálculo del beneficio económico correspondiente”.

Con este trasfondo por conseguir el ascenso y la tercera estrellita con el águila como General de División, más el entorno de intrigas políticas palaciegas, corrió una versión de la presencia de Gutiérrez en un evento convocado la 12ª Zona Militar, invitado como secretario de Seguridad, pero con las tres estrellas del máximo grado para un militar de carrera que no sea secretario de la Defensa (cuatro estrellas).

Hasta febrero de este año, Sedena reconocía tener en activo 39 generales de División, 158 de Brigada o de Ala (Fuerza Aérea) y 253 Brigadier, o sea, 450 generales en activo, muchos de ellos cuestionados entre los propios militares porque se trata de “generales de escritorio”. A esa fecha, Sedena tenía seis litigios de generales de Brigada y Brigadieres que pedían el ascenso a generales de División y de Brigada para efectos de retiro.

La práctica se frenó porque los cuestionamientos a un ejército que tira a un futuro con más mandos que tropas; a los generales en retiro se les paga como si ascendieran, pero no se les dan grados.

Cierto o no el portado de la tercera estrella que no le autorizaban, una acusación como esa, una queja derivada de eso en Sedena no la desatiende un gobernador. Si es que insistió en presentarse como General de División cuando se lo negaba, es una rebeldía rechoncha. Y mientras en el exterior, una secuencia interminable de ejecuciones y robos de autos.

De copete llegó el incidente del helicóptero baleado con trayectorias extrañas de los proyectiles, se dijo oficialmente que en territorio potosino, en El Naranjo. La versión boletinada es que el ataque ocurrió en el desmantelamiento de un campo de entrenamiento de delincuencia organizada, con decomiso de armas.

Sin embargo, en las primeras versiones de ese hecho, el 3 de noviembre de 2017, la vocera de Seguridad lo negó y dijo que no hubo ataque y el helicóptero había bajado de emergencia “por una falla mecánica”. Las fotos divulgadas, las únicas conocidas, muestran al helicóptero en un campo, con algunos impactos de bala visibles. Llaman la atención agujeros de bala en la puerta que no se ven hechos desde abajo, sino como si le hubieran tirado en tierra, totalmente aterrizado, trayectorias horizontales, sin adicionar ni quitar a la propia altura del tirador. Aparte, ese aparato tiene plancha de blindaje en el piso.
Se solicitó a la Dirección de Aeronáutica Civil un listado de accidentes aéreos ocurrido en territorio nacional de aeronaves registradas en San Luis Potosí, con sus causas, de 2013 a 2017. Aeronáutica da una docena de siniestros, con distintas causales, desde errores del piloto a aves que incursionan en motores en vuelo, fallas mecánicas, desprendimiento de piezas y líos con tren de aterrizaje. El único caso enlistado de aeronave que menciona como motivo destrucción por “impacto y fuego” por causas desconocidas es un Piper matrícula XB-ZAX, el 14 de noviembre de 2014, en Hidalgo, Tamaulipas.

Colaboradores del gobernador, jefes policiacos que se quedaron después de Gutiérrez y militares aseguran, en distintos tonos y ánimos, que no convenció la versión del ataque desde tierra. En las fotos publicadas, de Seguridad Pública, no se ve una sola de las armas supuestamente acopiadas y no agarraron a ningún delincuente. Hay una tiendita de campaña como de niñas exploradoras, alguna ropa regada, rollos de papel del baño y comida.

Solicitó a Aeronáutica Civil las bitácoras de vuelo del helicóptero de la Policía durante 2017. Salieron con la novedad que había que pedirlos al Gobierno del Estado. En recurso de revisión, el Instituto Nacional de Acceso a la Información les falló en contra y obligó a que entregaran lo que tuviera. Enviaron fichas con algunos datos, borrosas. Nada de El Naranjo.

En este país los secretos de gobierno son eternos. Finalmente el general se fue y si no hubo explicación sobre su llegada, menos la ha habido de la salida. El suyo es un caso, pero no el único. Ojalá supiéramos con claridad porqué los eligen secretarios y comandantes policiacos, tanto como el porqué los quitan. Merecemos conocer todas las caras de quienes se han encargado de la seguridad.

 

ROLLOS SUELTOS

JEFATURAS EN DISPUTA. Una vez definidos los plurinominales, salvo que un tribunal cambia a uno por ahí, ya está en ánimo la competencia en todoas las fuerzas con más de una curul por la jefatura de bancada.

ASPIRACIÓN EN AZUL. En el PAN, por tratarse de un personaje muy competitivo, no se ve a Sonia Mendoza dejando pasar de largo la oportunidad. Es la primera pluri, pero además con una trayectoria consistente en las cámaras federales que no está para tirarse.

¿PLEITO VERDE? No se simpatizan precisamente y los dos, en distintos estilos, son de cuidado dado y no tienen muchos entusiastas. La coordinación del partido del tucán puede desatar apuestas elevadas y ponerse emocionante, si no los plancha una de esas imposiciones miserables que luego se gastan ahí. Entre Cándido Ochoa Rojas y Edgardo Hernández, va el primero si queda algo de idea en ese partido.

¿VOTO POR VOTO? El Tribunal Electoral de San Luis Potosí admitió el juicio de nulidad de elección municipal en Ciudad Valles, promovido por el candidato panista David Medina Salazar contra el alcalde electo, el independiente Adrián Esper Cárdenas.

 

LA TIRAS DE LAS NETAS


NI GOOGLE SIRVE EN EL VACÍO

“Google es un instrumento genial. Es de gran ayuda a los adultos porque sabemos lo que buscamos. Pero para quien no sabe nada, Google no sirve de nada”.

Inger Enkvist, filóloga, hispanista y pedagoga sueca, criticando los modelos educativos que creen innecesaria la memoria gracias a la tecnología y desprecian el orden, la disciplina y los datos. EPS (22/VII).



 

LOS MÁS INSEGUROS, PARA VENTA LOCAL

“Las marcas de autos les han dado a los consumidores mexicanos un trato diferente al que dan a ciudadanos de otros países, ofreciéndonos una seguridad vehicular muy por debajo de la que ofrecen en otros países”.

Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, en la presentación del Código de Ética para la Industria Automotriz, enviado a 18 corporativos automotrices que operan en México, para que en México vendan autos con elementos de seguridad en el equipo de serie como sí lo hacen con los modelos que se exportan de aquí (bolsas de aire, frenos ABS, carrocerías seguras). El Poder del Consumidor (18/VII).



 

REGRESO DEL ALCALDE, SÓLO EN EL BOLETÍN

“Ricardo Gallardo Juárez no ha aparecido en público porque aún no asimila su derrota; el shock ha de haber sido enorme”.

Eduardo Martínez Benavente, navista histórico y ex diputado local por el PRD, sobre la ausencia pública del alcalde capitalino desde el día de la elección. De su regreso al cargo sólo hubo un entero por boletín. Astrolabio (19/VII).