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Hace 12 años, el Gobierno estatal reconstruyó algunos tramos de la calle Agustín de Iturbide, en el Centro Histórico, y el esplendor duró poco. Al menos en dos cruceros, desde hace más de 7 años, poco a poco sufren destrozos algunas piezas de cantera y detalles de adorno de sangre de pichón en pisos, sin que nadie acuda a repararlos.
En el sexenio marcelista, constructores contratados por el Gobierno estatal intervinieron las calles Francisco I. Madero, Agustín de Iturbide, Universidad, el tramo de 5 de Mayo a Zaragoza en la calle Hermenegildo Galeana, el tramo de Independencia a Reforma de la calle Ignacio Comonfort, Mariano Escobedo y la calle Ildefonso Díaz de León, como parte del plan de reconstrucción de vialidades y eliminación de cajones de estacionamiento en áreas donde ya comenzaba a saturarse el tránsito vehicular.
Se utilizaron baldosas de cantera para banquetas y adoquines en la superficie de rodamiento, pero en los cruceros viales colocaron piezas de sangre de pichón para revestir el cruce peatonal y algunos pozos de visita para instalaciones de servicio, de calidad deficiente a decir de los destrozos provocados por el paso constante de pequeños vehículos.
Además, no sobrevivieron algunas de las piezas de los cruceros, y poco a poco sufren destrozos y baches que ninguna autoridad se ha acercado a arreglar. Incluso está a punto de concluir la actual administración municipal y esas calles no salieron del bache.








