El Tangamanga I feliz cuarentón
El parque emblemático de la capital, obra de Carlos Jonguitud Barrios. ha evolucionado con la ciudad, pero se mantiene como el lugar favorito de los capitalinos

Desde sus antecedentes como el corazón de una de las primeras haciendas de la ciudad, propiedad de una familia con apellidos de prosapia, hasta convertirse en la alternativa más popular de esparcimiento para los capitalinos, el Centro Estatal de Cultura y Recreación Tangamanga 1 “Profesor Carlos Jonguitud Barrios”, o simplemente Tangamanga 1 para sus miles de visitantes, cumplió ayer sus primeros 40 años como un patrimonio de esparcimiento de los habitantes de esta ciudad.
Y a pesar de los cambios que ha enfrentado, algunos de ellos para bien, otros polémicos, llega a los cuarenta en relativa buena forma, como los cientos de atletas que lo han convertido en su gimnasio y su pista de entrenamientos.
Sus alrededor de 411 hectáreas lo ubican en el lugar 167 en la lista mundial de los parques de mayor superficie contenidos enteramente en los límites metropolitanos de una ciudad, de acuerdo a la siempre útil Wikipedia.
En esa lista, sólo existen, aparte del Tangamanga 1, cuatro parques mexicanos, aunque todos de una mayor superficie: La Primavera, de Guadalajara, segundo mundial; la Sierra de Guadalupe, el Ajusco y el mítico Chapultepec, los tres en la CDMX.
Los tres primeros por extensión y morfología, pudieran considerarse zonas boscosas por derecho propio, lo que dejaría a Chapultepec y al Tangamanga 1 como los más grandes parques 100% urbanos del país.
Es decir, el Tangamanga 1 es el quinto parque urbano más grande del país. Y sí, el dato es acertado: supera a Central Park, de Nueva York, que tiene 340 hectáreas.
De campo
Y el parque será muy urbano actualmente, pero su origen es totalmente campirano. Enmarcado en la vocación agrícola y pecuaria de la ciudad, sus terrenos eran parte de la Hacienda de la Tenería, una de las primeras fundadas en la ciudad.
De acuerdo a su “Guía de la Ciudad de San Luis Potosí”, el cronista Rafael Montejano y Aguinaga señaló que el toponímico Tangamanga pertenecía a una congregación “cuachichil”, la feroz etnia originaria de estos territorios, cuyos pobladores fueron expulsados hacia el norte de la ciudad para dar cabida a los mineros que huían de las difíciles condiciones de Cerro de San Pedro.
Así, Tangamanga, como centro poblacional, dio paso al pueblo de San Luis de las Minas del Potosí el 3 de noviembre de 1592.
La Tenería, como hacienda, nació a principios del siglo XVII. Propiedad de Alonso Ortiz, inicialmente, varias familias fueron vendiendo y fraccionando la superficie a lo largo de cuatro siglos.
Obra de Jonguitud
Y así llegó a los años ochenta del siglo pasado, cuando Carlos Jonguitud Barrios, expropia los predios de una constructora.
Polémico en lo político, el gobernador y líder magisterial no ha perdido reconocimiento como el constructor de obras fundamentales para la metrópoli que ahora es la capital de San Luis.
Y entre ellas, desde luego, está el Parque Tangamanga 1.
Cuando inició su construcción, en 1982, como dice la frase viral, en aquel lugar todo era monte.
El gobierno de Jonguitud Barrios inició un intensivo programa de siembra de miles de árboles y transforma en un lago escénico lo que eran lagunas en donde el ganado tomaba agua y los niños aprovechaban para zambullirse.
En mayo de 1984, obra del arquitecto Alejandro Castillo, se inaugura el Teatro de la Ciudad. La obra fue remozada el año pasado.
A lo largo de los años, ha ido integrando otros sitios de interés que ahora son emblemáticos, como el Teatro Carlos Amador, un parque acuático, un observatorio astronómico y en sus terrenos se erige el Mueso Laberinto de las Ciencias y las Artes.
El actual gobierno puso su impronta de una manera polémica, con el cambio total de las fachadas del parque en los accesos principales de la avenida Salvador Nava y la avenida Chapultepec.
La estética no fue bien recibida por varios sectores de usuarios y de la sociedad, además de que ha sido uno de los proyectos de los que se critica la opacidad con que maneja sus obras la administración de Ricardo Gallardo Cardona.
La Seduvop, encargada de la obra, ha mantenido ocultos los contratos de las obras.
Lugar para todos
Pero no ha sido la única obra realizada en el pasado reciente: se renovaron los juegos infantiles, se creó una zona para mascotas y varias fuentes.
Además, se amplió el horario de servicio del parque, extendiéndolo por la noche.
Desde luego que honra su vocación deportiva con múltiples canchas de diversos deportes, aparatos gimnásticos y pistas para correr patinar o andar en bicicleta.
Ha sido escenario de miles de carnes asadas, días de campo y fiestas en sus decenas de palapas.
Los aeromodelistas o aficionados a los drones también tienen su área propia.
Lo más cercano que tiene la ciudad a un zoológico está ahí, en la Unidad de Manejo Ambiental.
La más reciente adquisición ha sido un Parque Japonés, regalo de la comunidad nipona en la ciudad, que fue inaugurado hace unos días.
El parque ha evolucionado con la ciudad. Gobernantes irán y vendrán y cada uno dejará su huella, pero queda claro que no dejará de ser uno de los sitios más queridos de los potosinos.
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