El crecimiento delictivo y de la corrupción obedecen a un mismo principio: cuando no hay consecuencias de un ilícito, el delincuente, o el funcionario corrupto, encuentran rentable cometerlo una y otra vez. Doctor en Economía por Yale, el candidato presidencial de la coalición Todos por México José Antonio Meade Kuribreña rechaza por ello que la amnistía sea la solución a los problemas de inseguridad en el país.
México no puede ser un país en donde se delinca y no pase nada, ni donde se responda a la delincuencia con amnistías o con hábitos como “levantarse más temprano”, sostuvo el candidato presidencial José Antonio Meade en el foro “Rumbo Elecciones 2018” realizado ayer por canal 7 con directivos y editores de medios.
El abanderado de los partidos Revolucionario Institucional, Verde Ecologista y Nueva Alianza sostiene que más allá de la responsabilidad legal de sus actos, en México debe aspirarse a que el estándar de los servidores públicos sea la responsabilidad política como pilar contra la corrupción y la impunidad de funcionarios.
En el diálogo con el candidato participaron Carla Hernández, directora de Noticieros de Televisa San Luis; Roberto Gutiérrez Turrubiartes, subdirector de El Sol de San Luis; Gustavo Robledo, director de noticieros de Global Media; Tiburcio Cadena Gutiérrez, director de Noticieros de Canal 7, y Adriana Ochoa, coordinadora editorial de Pulso.
De entrada, Meade describió el proceso como “una elección que no es de matices, es una elección que no es de grados, es una elección que no es de acentos, sino que es una elección en donde las visiones están absolutamente encontradas y, por lo tanto, es una elección histórica en todo sentido, fundacional y que sí va a marcar el rumbo para el país”.
EL LABERINTO DEL CRIMEN
Para explicar la violencia delictiva, Meade desmenuza cronológicamente cómo se ha movido el mapa de la delincuencia los últimos 20 años, desde 97, cuando los problemas de inseguridad estaban en el sur y había muchos retos en Baja California. “Tuvimos un buen principio de siglo. Del 2000 al 2005, 2006, la verdad es que la situación de seguridad en el país fue bastante buena”.
Lo que siguió a ese paréntesis han sido emergencias violentas que aparecen, se diluyen y reaparecen en las entidades, indicadores rojos se han movido de en función de patrones del tráfico. Menciona el ejemplo de Coahuila, dominada por un cartel hace años, pero hoy con indicadores a la baja. “¿Qué hizo Coahuila que funciono bien?”, pregunta.
Expone que el crimen organizado se diversificó desde el tráfico de drogas a actividades como el huachicoleo, el control de los penales, la trata de personas, el robo, el secuestro, la extorsión, el robo en casa habitación y al robo de automóviles. Tomó una escala a la que no se le correspondió en igual magnitud en tres temas que son muy importantes: la prevención, la disuasión y la capacidad de investigación del Estado.
“Hemos hecho esfuerzos de disuasión, pero nos hemos quedado cortos. No tenemos ni la cantidad de policías ni la cantidad de cámaras ni hemos desarrollado las capacidades para evitar que lleguen armas o poderles quitar el dinero”, admite.
En su propuesta, la otra vertiente a revisar contra la inseguridad es el nuevo sistema de justicia penal. Reconoció como positiva la parte garantista y de reparación del daño a la víctima, que no existía, pero cuestionó, entre otras cosas, que ya no sea delito grave la portación de un arma.
Propone un Código Penal único para todo el país, porque “cada una de las entidades define los delitos como cada quien quiere, eso hace muy difícil investigar porque tu capacidad policiaca, tus ministerios públicos no pueden homologar su gestión, ni pueden tener un diálogo porque seguimos pensando hoy en México que los delitos deben definirse en función de dónde se cometen, que es absolutamente ridículo”.
La diversidad de códigos es una ventaja para una delincuencia que no conoce de límites estatales, sostiene.
Rechaza como “un mal diagnóstico” que la pobreza o la falta de oportunidades sean las causales de la delincuencia. Menciona incluso que en San Luis se han generado en los últimos dos años, casi 80 mil empleos, “más o menos dos empleos por hora”. Hay crecimiento económico, hay oportunidades, pero ello no se refleja en una reducción de delitos.
“FREAKONOMICS” A LA MEXICANA
Doctor en Economía por Yale, la tesis de Meade tiene un tema delictivo abordado desde su disciplina profesional: los delincuentes de fraude federal y sus costos (“The economics of sentencing guidelines: Evidence on federal fraude offenses”). En el primer corte del foro, cuando se le comenta que su postura recuerda la tesis del incentivo de “Freakonomics”, el libro de Steven Levitt y Stephen Dubner que explica muchas conductas, entre ellas la delincuencia. Lo confirma incluso recordando que le tocó un evento de Levitt en Estados Unidos.
“Freakonomics” plantea que si el delincuente encuentra rentable cometer un delito, lo cometerá porque el premio es mayor que el riesgo. De lo que se trata entonces es desincentivar las conductas delictivas con prevención y disuasión adecuadas, así como no impunidad: que el delincuente se lo piense porque el Estado garantiza al ciudadano que cada delito que se denuncia va a ser investigado y que va a ser castigado.
“Si no tenemos manera de asegurarle al ciudadano que cada delito va a tener consecuencias, no importa qué hagamos en prevención, y no importa qué hagamos en disuasión, no vamos a resolver el problema”, expone.
“A mi juicio, lo más importante que tenemos que hacer es investigar para castigar. Del otro lado, lo que Andrés (Manuel López Obrador) propone es una amnistía. Si en el diagnóstico uno coincide en que lo que nos hace falta, más bien es que haya consecuencias cuando se viole la ley; una política de seguridad que descansa en dar amnistía va a resultar en más inseguridad”.
Critica que ante los problemas de delincuencia organizada que tiene el país, haya quienes ofrezcan fórmulas simplistas. “Si de repente oímos que un candidato dice: ‘No, hombre, yo voy a resolver el problema de inseguridad porque me voy a levantar más temprano’. Pues no da. O dice : ‘Yo lo voy a enfrentar porque amor y paz, ¿no?´”.
El crimen organizado es reto complejo, apunta, “la delincuencia empezó a invadir y a combatir territorio, incluso la disputa por el control político del territorio”.
La realidad parece ir más allá de la ficción en esas series de moda sobre capos y cárteles que se distribuían el territorio: “Pasamos de ser ese México un poco del Netflix de las series de televisión, en donde se sentaba uno en una mesa como esta y decía: ‘A ver tú este tema y tú este tema´. Ese México y ese modelo de delincuencia ya no existe”.
Redondea más adelante: “Si prevenimos y disuadimos, ayudamos a subir los costos de estar involucrado en actividad criminal, pero lo más importante, la probabilidad de que pase algo si yo cometo un delito tiene que ser positiva y grande, y hoy en México tiende a cero. Te doy el dato, de cada 100 delitos que se denuncian, solamente se resuelven 3”.
LA OTRA DELINCUENCIA
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José Antonio Meade Kuribreña concentrado en un partido de futbolito.[/caption]Titular de una secretaría de estado en cinco ocasiones y con dos administraciones de distinto signo, Meade se manifiesta un convencido de la vocación de muchos servidores públicos, pero no ignora que el abuso y la corrupción han lastimado a la sociedad. De poco ha servido, observa, que se creen instituciones, leyes y políticas para prevenir, detectar y castigar la corrupción si no se aplican.
Al igual que con la delincuencia, hay que cambiar la probabilidad de salir impune de un acto de corrupción.
“Tendríamos que hacer cuatro cosas diferentes: lo primero que tendríamos que hacer, y ahí me regreso un poco al tema de delincuencia organizada, es hacer más fácil recuperar el dinero, así como frente a la delincuencia organizada, al funcionario corrupto. Lo que tendríamos que hacer es cambiar la ley para que podamos recuperar el dinero del delincuente organizado o el funcionario, no poder dar explicar su origen.
“Segundo, necesitamos ministerios públicos autónomos.
“Tercero, necesitamos evolucionar del esquema que hoy tenemos de la declaración patrimonial, a una auditoria de congruencia patrimonial. Pues lo que nos hemos venido acostumbrando es al funcionario que declara cuál es su patrimonio, para luego dedicarle tiempo explicar por qué no lo transparentó todo. Lo que tendríamos que hacer pues es una auditoria rigurosa, para que veamos que nuestro estilo de vida y nuestro patrimonio es consistente con nuestros ingresos…
“Y el cuarto elemento de la transparencia. Todos los contratos, todo el tiempo, de manera pública, para que sepa el ciudadano, la planeación cómo se reflejó en el presupuesto y el presupuesto cómo se reflejó en contratos. Con esos cuatro elementos, que son los que hemos visto en función en todas partes del mundo, México podría expulsar a la corrupción de la política”.









