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Ahí están de nuevo, los del historial de siempre, prestos para conseguir otra diputación, local o federal, algunos un escaño en el Senado. No tienen cara, pero son tozudos y quizá consigan llegar, porque los ciudadanos así lo votaremos.
En las horas que San Lázaro discutía la aprobación del Sistema Anticorrupción, más en los pasillos, salitas y oficinas que en público, tres diputadas potosinas se sentaron en sus curules a hacer una larga espera: H-251, H-253 y H-254. En la tribuna, un legislador leía una propuesta, dictamen, carta o váyase a saber qué, en un tono parejo como tabla de planchar. La voz era un ruido de fondo al que nadie le prestaba atención.
A esas horas, la negociación y las entretelas no estaban ahí. Era mediodía y se esperaba para la noche el tirón real, con todas las curules ocupadas a compromiso. La mayoría de los sillones estaban vacíos. La perredista Erika Briones interactuaba con los de su tribu, ADN. Del otro extremo, en territorio azul, Ángeles Rodríguez iba y venía con mandos de su bancada. Xavier Nava Palacios, el otro potosino de curul perredista, muy cerca del líder Acosta Naranjo y la trama de lo que se votaría. Estaban en donde había que estar.
El diputado de la voz monótona, Cándido Ochoa Rojas, concluyó su perfomance y bajó del atril. Nada que ver en ese entorno con el súper funcionario que engullía políticamente hasta al más pintado del pueblo meses antes. Si después le dieron la encomienda del caso de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, no fue ninguna oportunidad dorada. El diputado por el Verde se volvió gris, aunque en desempeño mucho más desquitón que las paisanas suyas aburridas en sus sillones.
Una de ellas, Fabiola Guerrero, dio una involuntaria demostración sobre el uso del rebozo como almohada de viaje o algo así: apoyó la cabeza en el enorme nudo que es moda horribilis hacer en el hombro con la prenda y se dejó vencer, a un lado de Delia Guerrero, igual de ajuareada para la sesión, sin quehacer y extraviada. La tercera, Noemí Tiscareño, por lo menos revisaba un documento, iba y venía en preguntas con el staff de César Camacho.
Del excelso legislador Christian Sánchez quedará para la memoria su propuesta de obligar a los cines a permitir el ingreso de cinéfilos con itacate. Y del Verde José Antonio Arévalo González, una vulgar imposición del partido del tucán, al tipo en San Luis ni se le conoce, aunque lo endilgaron como pluri potosino por la circunscripción 2.
Diputadas-florero y diputados relleno-cremosón. De nueve espacios en la actual legislatura, tres o cuatro están en lo que deben y el resto van a hacer horas-curul a la espera que les digan cómo votar, a cobrar beneficios donde se pueda y a hacer como que defienden el interés de sus distritos. Votamos y enviamos como nuestros “representantes” a damas y caballeros que ni le saben, ni le entienden y lo peor, no quieren aprender.
Sin talento que sirva para abrir las puertas del centralismo en las cámaras federales, la mayoría de nuestros enviados a San Lázaro y al Senado son apenas una barra folclórica. Pocos logran ya no el acceso a las “burbujas” que controlan las fracciones y las legislaturas en el centro del país, sino por lo menos tener un papel en los espacios de operación. Son de otro tiempo los potosinos con paso relevante en el legislativo federal, un Juan Ramiro Robledo Ruiz, por el PRI, o un Alejandro Zapata Perogordo, del PAN. La solvencia política de su momento no requirió justificaciones, análisis comparativos ni ortopedias propagandísticas. Lo fueron.
De las legislaturas locales es ya un imposible metafísico que mejoren algo. Dan el más penoso de los espectáculos en el fango, todos viendo a ver cómo sacan raja, como aseguran “lo suyo”, capaces de negociar a sus madres para que los dejen “transitar” a otra cosa desde ahí. Se premian la complicidad entre ellos. Vean lo que vean hacer a otros, se callan para que a ellos también les permitan sus trampas.
A federales y locales se les acaba el periodo y van por otra ronda de beneficios a costa del erario, donde sea, como sea, pero que no los dejen fuera. Carentes incluso de clavo alguno de dónde agarrarse, se aferrarán a lo que sea.
Los que consigan ser candidatos harán campaña con la consistencia intelectual acostumbrada: puro lugar común, ningún compromiso y menos aún interés auténtico por sus representados. Si acaso aparecerán unas caras menos ajadas, lo que no garantiza mucha calidad porque los presuntos nuevos luego resultan más viejos en hechuras y mañas que los añejos.
La culpa es nuestra, de los electores, por votar en automático, en cascada, a ciegas, sin razonar, a cambio de una kermés y sin exigir algo mejor. Si las diputadas-florero y los diputados-ocurrencia llegaron es porque se les votó, porque avalamos sin resistencia lo que los partidos tuvieron a bien ponernos en el precario y poco nutritivo menú electoral.
En aquella ocasión en San Lázaro, platicamos con el diputado independiente Manuel Jesús Clouthier Carrillo, quien se negaba a votar el nuevo sistema anticorrupción como se proponía. El tiempo le dio la razón: de nada sirve un aparato más de revisión como las contralorías y auditorías, si no hay voluntad política verdadera para perseguir a los corruptos ni castigarlos sin atenuantes.
De nada sirve que no se toquen las complicidades entre los partidos que designan y votan la integración en acuerdo con el Ejecutivo, nos dijo. Y de nada va a servir si no se impulsa la denuncia ciudadana. Él defendía una propuesta de más fondo, más dura, de tajo contra los negocios de amigos y afines que se dan en la política.
Clouthier, ahora en busca de un escaño senatorial como independiente, nos expuso la penosa realidad de un país que exige fin a la corrupción... de otros.
Entre denunciar y sancionar a quienes abusan del poder y tenerlo de amigo, se prefiere lo segundo.
En el caso de Clouthier desde luego, ganaron los acuerdos por algo morigerado, llevadero, que concede y es práctico. Clouthier se quedó solo con su propuesta, pero único y congruente.
Habrá que preguntárnoslo con seriedad en la próxima cita con las urnas: ¿qué diputado o senador queremos? Si enviamos lo de siempre, al menos los de mayoría, poco queda por preguntar cómo fue.
COMO SIEMPRE. El supuesto “nuevo PRI” no cambia. Y ya lo comprobaron los dirigentes de sectores y de estructuras que fueron citados a inicios de semana para validar los registros y postulaciones de candidatos a cargos. A la antigüita, les pasaron “para firma” algunos registros, pero también unos formatos en blanco “para llenar”, o sea, “fírmele y nosotros ponemos más tarde por qué candidato”. Belleza de prácticas democráticas.
MÁS COMPETIDO. Y el proceso panista de selección de candidato al Senado agarró temperatura. Una vez que el ex gobernador Marcelo de los Santos se retiró de la aspiración, quedaron el diputado federal Marco Gama y el ex dirigente estatal del PAN Juan Pablo Escobar, con las apuestas a favor del primero. El registro de Alejandro “Boris” Lozano González le puso picante.
EN PLENA CAMPAÑA. Algo más consistente que las previsibles andanadas de insultos en redes y perfiles tendrán que mover los estrategas de medios de la alcaldía capitalina cuando se les presente otro asunto negativo de medios como los que ya le dirigieron Televisa y Proceso. Un tercer actor arma un tema que también liga cargos públicos con beneficios particulares, probablemente para cuando las campañas eleven actividad proselitista.
NO LO RECOMIENDAN. No se sabe si de manera institucional, o de puro hard feeling individual, una voz del clero mandó mensaje a algunos panistas: que no les gusta Xavier Nava Palacios porque su papá, el arquitecto Luis Nava Calvillo, impulsó el proceso en contra del ex sacerdote Eduardo Córdova Bautista por denuncias de abuso sexual a menores.
TOMAR POSICIÓN. El mensaje “anti Nava” es inquietante no solo porque de ser cierto como expresión institucional, es una intromisión eclesiástica en política electoral. Y entonces será un actor más de pesa en el ya de por sí complejo proceso.
CADA QUIÉN LOS SUYOS. Por cierto, para salir de costos por defender piezas ajenas en su tablero aliancista, PRD y PAN ya optaron por el esquema de “cada quién los suyos”. De los candidatos cuestionados del Pan se encarga el PAN, porque son suyos, y de los del PRD se responsabiliza el partido del Sol Azteca. A ver si se puede sostener de aquí al día de elecciones.
MORADO, MORADO. En los círculos centrales del PAN le dieron material a azules potosinos para analizar el resultado de una encuesta telefónica actualizada al 1º febrero en San Luis Potosí que mide intención de voto para el Senado y los dejó helados: PAN con apenas un punto de diferencia sobre Morena, un grueso de indecisos y más atrás, el PRI. Y eso que ni idea de a quién postularán los “morenos”.
SEGUIDORES DE AMLO, en la leyenda de bienvenida que pusieron en un espectacular a la entrada de Tuxtla Chico, Chiapas, para mofarse de las versiones que ligan a autoridades rusas con López Obrador, se supone que para favorecerlo en el próximo proceso electoral. AMLO incorporío a su campaña una chamarra que lleva bordado “Andrés Manuelovich”(I).

Sheryl Sandberg, directora operativa de Facebook, sobre la hinchada de los “manterrupting” (interrumpe-mujeres) en las empresas y el sector público. En “La plaga de los hombres que interrumpen a las mujeres”, de Noelia Ramírez. El País (2/II). .
“Haber (sic), estamos en un país libre y soberano así que yo apoyo a quien yo quiera y ustedes a quien quieran así que no estén chingando”.


Ahí están de nuevo, los del historial de siempre, prestos para conseguir otra diputación, local o federal, algunos un escaño en el Senado. No tienen cara, pero son tozudos y quizá consigan llegar, porque los ciudadanos así lo votaremos.
En las horas que San Lázaro discutía la aprobación del Sistema Anticorrupción, más en los pasillos, salitas y oficinas que en público, tres diputadas potosinas se sentaron en sus curules a hacer una larga espera: H-251, H-253 y H-254. En la tribuna, un legislador leía una propuesta, dictamen, carta o váyase a saber qué, en un tono parejo como tabla de planchar. La voz era un ruido de fondo al que nadie le prestaba atención.
A esas horas, la negociación y las entretelas no estaban ahí. Era mediodía y se esperaba para la noche el tirón real, con todas las curules ocupadas a compromiso. La mayoría de los sillones estaban vacíos. La perredista Erika Briones interactuaba con los de su tribu, ADN. Del otro extremo, en territorio azul, Ángeles Rodríguez iba y venía con mandos de su bancada. Xavier Nava Palacios, el otro potosino de curul perredista, muy cerca del líder Acosta Naranjo y la trama de lo que se votaría. Estaban en donde había que estar.
El diputado de la voz monótona, Cándido Ochoa Rojas, concluyó su perfomance y bajó del atril. Nada que ver en ese entorno con el súper funcionario que engullía políticamente hasta al más pintado del pueblo meses antes. Si después le dieron la encomienda del caso de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, no fue ninguna oportunidad dorada. El diputado por el Verde se volvió gris, aunque en desempeño mucho más desquitón que las paisanas suyas aburridas en sus sillones.
Una de ellas, Fabiola Guerrero, dio una involuntaria demostración sobre el uso del rebozo como almohada de viaje o algo así: apoyó la cabeza en el enorme nudo que es moda horribilis hacer en el hombro con la prenda y se dejó vencer, a un lado de Delia Guerrero, igual de ajuareada para la sesión, sin quehacer y extraviada. La tercera, Noemí Tiscareño, por lo menos revisaba un documento, iba y venía en preguntas con el staff de César Camacho.
Del excelso legislador Christian Sánchez quedará para la memoria su propuesta de obligar a los cines a permitir el ingreso de cinéfilos con itacate. Y del Verde José Antonio Arévalo González, una vulgar imposición del partido del tucán, al tipo en San Luis ni se le conoce, aunque lo endilgaron como pluri potosino por la circunscripción 2.
Diputadas-florero y diputados relleno-cremosón. De nueve espacios en la actual legislatura, tres o cuatro están en lo que deben y el resto van a hacer horas-curul a la espera que les digan cómo votar, a cobrar beneficios donde se pueda y a hacer como que defienden el interés de sus distritos. Votamos y enviamos como nuestros “representantes” a damas y caballeros que ni le saben, ni le entienden y lo peor, no quieren aprender.
Sin talento que sirva para abrir las puertas del centralismo en las cámaras federales, la mayoría de nuestros enviados a San Lázaro y al Senado son apenas una barra folclórica. Pocos logran ya no el acceso a las “burbujas” que controlan las fracciones y las legislaturas en el centro del país, sino por lo menos tener un papel en los espacios de operación. Son de otro tiempo los potosinos con paso relevante en el legislativo federal, un Juan Ramiro Robledo Ruiz, por el PRI, o un Alejandro Zapata Perogordo, del PAN. La solvencia política de su momento no requirió justificaciones, análisis comparativos ni ortopedias propagandísticas. Lo fueron.
De las legislaturas locales es ya un imposible metafísico que mejoren algo. Dan el más penoso de los espectáculos en el fango, todos viendo a ver cómo sacan raja, como aseguran “lo suyo”, capaces de negociar a sus madres para que los dejen “transitar” a otra cosa desde ahí. Se premian la complicidad entre ellos. Vean lo que vean hacer a otros, se callan para que a ellos también les permitan sus trampas.
A federales y locales se les acaba el periodo y van por otra ronda de beneficios a costa del erario, donde sea, como sea, pero que no los dejen fuera. Carentes incluso de clavo alguno de dónde agarrarse, se aferrarán a lo que sea.
Los que consigan ser candidatos harán campaña con la consistencia intelectual acostumbrada: puro lugar común, ningún compromiso y menos aún interés auténtico por sus representados. Si acaso aparecerán unas caras menos ajadas, lo que no garantiza mucha calidad porque los presuntos nuevos luego resultan más viejos en hechuras y mañas que los añejos.
La culpa es nuestra, de los electores, por votar en automático, en cascada, a ciegas, sin razonar, a cambio de una kermés y sin exigir algo mejor. Si las diputadas-florero y los diputados-ocurrencia llegaron es porque se les votó, porque avalamos sin resistencia lo que los partidos tuvieron a bien ponernos en el precario y poco nutritivo menú electoral.
En aquella ocasión en San Lázaro, platicamos con el diputado independiente Manuel Jesús Clouthier Carrillo, quien se negaba a votar el nuevo sistema anticorrupción como se proponía. El tiempo le dio la razón: de nada sirve un aparato más de revisión como las contralorías y auditorías, si no hay voluntad política verdadera para perseguir a los corruptos ni castigarlos sin atenuantes.
De nada sirve que no se toquen las complicidades entre los partidos que designan y votan la integración en acuerdo con el Ejecutivo, nos dijo. Y de nada va a servir si no se impulsa la denuncia ciudadana. Él defendía una propuesta de más fondo, más dura, de tajo contra los negocios de amigos y afines que se dan en la política.
Clouthier, ahora en busca de un escaño senatorial como independiente, nos expuso la penosa realidad de un país que exige fin a la corrupción... de otros.
Entre denunciar y sancionar a quienes abusan del poder y tenerlo de amigo, se prefiere lo segundo.
En el caso de Clouthier desde luego, ganaron los acuerdos por algo morigerado, llevadero, que concede y es práctico. Clouthier se quedó solo con su propuesta, pero único y congruente.
Habrá que preguntárnoslo con seriedad en la próxima cita con las urnas: ¿qué diputado o senador queremos? Si enviamos lo de siempre, al menos los de mayoría, poco queda por preguntar cómo fue.
ROLLOS SUELTOS
COMO SIEMPRE. El supuesto “nuevo PRI” no cambia. Y ya lo comprobaron los dirigentes de sectores y de estructuras que fueron citados a inicios de semana para validar los registros y postulaciones de candidatos a cargos. A la antigüita, les pasaron “para firma” algunos registros, pero también unos formatos en blanco “para llenar”, o sea, “fírmele y nosotros ponemos más tarde por qué candidato”. Belleza de prácticas democráticas.
MÁS COMPETIDO. Y el proceso panista de selección de candidato al Senado agarró temperatura. Una vez que el ex gobernador Marcelo de los Santos se retiró de la aspiración, quedaron el diputado federal Marco Gama y el ex dirigente estatal del PAN Juan Pablo Escobar, con las apuestas a favor del primero. El registro de Alejandro “Boris” Lozano González le puso picante.
EN PLENA CAMPAÑA. Algo más consistente que las previsibles andanadas de insultos en redes y perfiles tendrán que mover los estrategas de medios de la alcaldía capitalina cuando se les presente otro asunto negativo de medios como los que ya le dirigieron Televisa y Proceso. Un tercer actor arma un tema que también liga cargos públicos con beneficios particulares, probablemente para cuando las campañas eleven actividad proselitista.
NO LO RECOMIENDAN. No se sabe si de manera institucional, o de puro hard feeling individual, una voz del clero mandó mensaje a algunos panistas: que no les gusta Xavier Nava Palacios porque su papá, el arquitecto Luis Nava Calvillo, impulsó el proceso en contra del ex sacerdote Eduardo Córdova Bautista por denuncias de abuso sexual a menores.
TOMAR POSICIÓN. El mensaje “anti Nava” es inquietante no solo porque de ser cierto como expresión institucional, es una intromisión eclesiástica en política electoral. Y entonces será un actor más de pesa en el ya de por sí complejo proceso.
CADA QUIÉN LOS SUYOS. Por cierto, para salir de costos por defender piezas ajenas en su tablero aliancista, PRD y PAN ya optaron por el esquema de “cada quién los suyos”. De los candidatos cuestionados del Pan se encarga el PAN, porque son suyos, y de los del PRD se responsabiliza el partido del Sol Azteca. A ver si se puede sostener de aquí al día de elecciones.
MORADO, MORADO. En los círculos centrales del PAN le dieron material a azules potosinos para analizar el resultado de una encuesta telefónica actualizada al 1º febrero en San Luis Potosí que mide intención de voto para el Senado y los dejó helados: PAN con apenas un punto de diferencia sobre Morena, un grueso de indecisos y más atrás, el PRI. Y eso que ni idea de a quién postularán los “morenos”.
La tira de las netas
“SPIN” PARA EL PITORREO
“Los rusos de Tuxtla Chico con Andrés Manuelovich”.
SEGUIDORES DE AMLO, en la leyenda de bienvenida que pusieron en un espectacular a la entrada de Tuxtla Chico, Chiapas, para mofarse de las versiones que ligan a autoridades rusas con López Obrador, se supone que para favorecerlo en el próximo proceso electoral. AMLO incorporío a su campaña una chamarra que lleva bordado “Andrés Manuelovich”(I).

MACHISMO CON OREJERAS
“Cuando una mujer habla en un entorno profesional, camina por la cuerda floja. O apenas se le escucha o se le juzgará como demasiado agresiva. Cuando un hombre diga exactamente lo mismo, las cabezas asentirán aprobando su idea”.
Sheryl Sandberg, directora operativa de Facebook, sobre la hinchada de los “manterrupting” (interrumpe-mujeres) en las empresas y el sector público. En “La plaga de los hombres que interrumpen a las mujeres”, de Noelia Ramírez. El País (2/II). .

LECCIÓN DE TOLERANCIA … A PUÑO LIMPIO
“Haber (sic), estamos en un país libre y soberano así que yo apoyo a quien yo quiera y ustedes a quien quieran así que no estén chingando”.
Julio César Chávez, el ex campeón mundial de boxeo, en su cuenta de Twitter contra los tuiteros que criticaron su encuentro con el precandidato presidencial del PRI, José Antonio Meade Kuribreña. El Universal (02/II).














