Javier Marín y el cuerpo humano como "anzuelo"

Una extensión de la exposición de Javier Marín en el Centro Cultural Bicentenario de la UASLP fue montada en San Francisco. Son cabezas de colosos derrotados, explica, enormes, con los defectos escalados para mayor visibilidad y reconocimiento de nosotros mismos en el arte.

Se puede decir que los vecinos del Centro Histórico amanecieron con la sorpresa de encontrar tres descomunales cabezas dispuestas en el Jardín Guerrero; yo prefiero pensar que fueron Vainilla, Chiapas y Córdoba, las que despertaron en San Luis Potosí la mañana del 27 de marzo. Las esculturas de bronce creación de Javier Marín, han dado la vuelta por las principales ciudades de México, desde Yucatán hasta Nuevo León, tienen una altura que va de los 3 a los 5 metros y cada una tiene un peso aproximado de 2 toneladas.

La inauguración que tuvo lugar ese día en la Secretaría de Cultura del Estado corresponde a una extensión de Material, exposición montada en el Centro Cultural Universitario Bicentenario de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, donde se reúne pintura y gráfica además de la ya reconocida escultura del artista michoacano.

Alrededor de las 10.30 hrs., en la también llamada Plaza de San Francisco, Javier Marín brindó una breve explicación del trabajo que ahí se puede apreciar, mencionó que las cabezas se encuentran derrumbadas porque representan metafóricamente a colosos derrotados, hablan de momentos pasados, filosofías olvidadas y hasta religiones, vestigios de grandes movimientos que en algún momento dominaron al mundo.

El artista tenía una agenda saturada y su siguiente parada sería en Caja Real, Centro Cultural también de la UASLP. Caminar junto a él ese tramo sería la única oportunidad para entrevistarlo.

Relaté al escultor que en pleno acto protocolario una señora preguntaba sin apartar la mirada de la gigantesca cabeza frente a ella: "¿por qué no dicen quién es?". La mujer asumía que se trataba de un personaje histórico; Javier comentó:

- Pasa muchísimo. Preguntas así tan ingenuas como "¿cuándo la van a levantar?", o "¿cuándo le van a poner el cuerpo?"..., es muy chistoso, pero es padre que la gente pregunte porque ya le causó una inquietud y en el momento en que se da cuenta que va así, derribada, o que no lleva cuerpo, se empezará a cuestionar por qué alguien podría representar a un ser humano nada más con las piernas y no con la representación del cuerpo completo.

Afirmé que en cada exposición hay una intención educativa desde el momento que existe una cédula que indica el nombre de la pieza o el material del que está hecha, pero al artista eso no parece importarle, se concentra más en la dinámica que genera su obra en el espectador:

La gente de repente no entiende que esto es un juego de dos, el arte ya es un juego de dos: yo propongo...lanzó una pregunta y lo que espero de la gente es que responda la pregunta, yo no voy a responder nada, ellos me van a responder a mí. Yo ya hice mi parte, mi parte que es preguntar, la de ellos es responder para que entonces se establezca un diálogo que entre todos se enriquece, ya se vuelve un juego entre dos. Y ¿qué significa? o ¿qué quisiste decir?, dímelo tú, yo sé lo que significa para mí, pero dímelo tú porque si no a ti no te está sirviendo de nada, te estoy dando la tarea hecha.

Llegamos a nuestro destino y en la entrada del magnífico edificio barroco le pregunte a Marín si contaba con tiempo para continuar la conversación, aceptó amablemente, no sin antes reparar en la arquitectura del inmueble concebido para la recaudación del quinto real. Lo invité a sentarnos en unas sillas dispuestas con antelación en medio del patio octogonal y continué con planteamientos más en forma.

- Javier, lo primero que resalta y que es una constante en tu obra es el cuerpo humano, de tal manera que me sorprendió saber que no utilizas modelos vivos para realizarla...

- No utilizo modelos vivos y no pretende ser una representación literal del cuerpo. La preocupación no es la anatomía ni hacer una representación fiel de la naturaleza. Sí se apoya en el cuerpo en la figura humana pero -yo también lo he pensado muchísimo-, tiene que ver con que trabajar la figura humana es hacerla fácilmente reconocible, es una especie de ´anzuelo´; quiero que la gente voltee, se identifique de golpe, nada más con el primer golpe con lo que está viendo. Todos nos reconocemos en nuestro cuerpo, es muy fácil ver algo en una representación de nosotros mismos, representación parcial o como sea ... después de eso ya vendrá una sensibilidad más profunda a quien la tenga, más pensamientos, se cuestionará. El tema primero es atrapar al que pasa por enfrente.

- Entonces la duda es: ¿de qué se construyen tus obras? 

- Son extensiones de mí mismo y como parte de una colectividad también, creo que nadie es diferente todos somos parte de una colectividad y estamos aquí de manera similar ... Si uno habla está hablando por los demás, es ahí donde el espectador se identifica... hablo por mí, pero estoy hablando por muchos más, es ahí donde la gente lo ve y lo hace suyo.

- Creo que esto se relaciona con un tema muy actual, que es esta mezcla cultural que da origen a México, yo identifico en tus piezas como perfiles mayas, algunos rasgos olmecas, pero estos "chinos", ¿rizos?, son como de figuras clásicas griegas y romanas, ¿es así? ¿así es la obra? [Javier asiente y enfatiza]:

- Clásicas, académicas, renacentistas, manieristas... todo eso no está buscado, pero es parte de mi trabajo... ahí está. Tiene que ver con el expresionismo. Hay todo un ensayo muy bien hecho de alguien muy inteligente [refiriéndose al artículo de Néstor A. Braunstein] que dice que es completamente expresionista; Javier Marín no es un escultor expresionista sino es el escultor expresionista y lo fundamenta de arriba abajo, me parece increíble

- Y, tiene qué ver con todas tus referencias, artísticas, académicas, etc.

Es reconstruir mi vida, un auto registro, no tengo más que dejar fluir porque está ahí, está en mi historia, en mis antepasados y en mi herencia... me gusta me recuerda tantos y tantos momentos.

- Escuché el concepto de "emoción contenida", en tus obras, por ejemplo, cómo refleja una parte del cuerpo una emoción...[Javier Marín mueve la cabeza de un lado a otro y hace énfasis con los brazos en su respuesta].

¡Me parece muy evidente, el cuerpo reacciona a nuestras emociones! El cuerpo es solamente un vehículo, es un vehículo finísimo que reacciona a cualquier emoción y a cualquier estímulo externo...

Todos nos reconocemos en nuestro cuerpo, es muy fácil ver algo en una representación de nosotros mismos, representación parcial o como sea ... después de eso ya vendrá una sensibilidad más profunda a quien la tenga, más pensamientos, se cuestionará. El tema primero es atrapar al que pasa por enfrente. ?


Me adelantó a preguntarle por "las piernas", [esculturas de madera de 6 metros de altura]. Si tomamos a las piernas como parte de un momento que está en un tránsito, ¿reflejan una emoción?

A mí me interesaba en las piernas representar al ser humano, al hombre y a la mujer, porque pensaba hacer una instalación del jardín del paraíso con el hombre y la mujer, pero están representados únicamente de la cintura hacia abajo, solamente las piernas, y me gustaba eso, no hablar del ser humano como lo pudiera representar la cabeza solamente de una manera intelectual o los sentimientos que podrían representarse en la parte del pecho, sino las piernas que representan la fuerza física con estos personajes colosales y la parte del sexo, también como de los instintos, tienen que ver con eso...

- ¿Por qué escalar tus obras? O sea, tus las modelas y, de repente, las creces, ¿con qué objetivo?

- Sí, pues es parte de una exploración, necesito saber qué sucede si una pieza pequeña se hace a gran escala, es absolutamente distinto una pieza de caballete que una pieza monumental, puede ser la misma forma, pero al llevarla a escala hay una experiencia totalmente distinta para mí y para todos.

- Hablando específicamente de la exposición en el Bicentenario, Material, ¿te enfocas en que tu pieza cuente una historia o su propia historia de vida?

- La propia historia de vida desde que fue concebida, hasta la fundición, hasta los recorridos que hace; si de repente, no sé, nunca me ha sucedido, pero si hay algún grafiti en una pieza, es parte de la pieza...

- ¿Y por qué resaltar el proceso y el trabajo colectivo? ¿por qué es importante darle valor a quienes intervienen en el proceso?

- A mí me parece valiosísimo cualquier tipo de trabajo donde interviene más de una persona creo que en general no estamos solos, trabajamos juntos, somos resultado de una actividad colectiva...

- Esto llama la atención porque muchas veces el trabajo de un artista resulta un tanto egocéntrico...

No sé, no me encanta la idea, no me encanta que parezca que la hizo un ser sobrenatural que hubiera hecho él solo, lo que en realidad hacen muchas manos y muchas cabezas.

- Javier, en tu más reciente obra hablas de reflejos, mencionabas que el ser humano debe reconocerse en otro ser igual a él...

¡Exacto!, eso es, le llamamos Reflejos a esa serie, pero realmente no son reflejos no es la imagen que te podría devolver un espejo, una imagen invertida. Son dos figuras idénticas y tiene que ver con esa idea que para entendernos a nosotros para saber quiénes somos. Para saber cómo somos no hay que pararte frente a un espejo, hay que pararte frente a alguien que sea tu igual, ahí estás tú, puedes saber quién eres al reconocerte en el otro.

- Ayer platicamos que la universidad tiene la licenciatura en Arte Contemporáneo, ¿qué mensaje le darías a estos chicos que están en formación? hay algunos que están interesados en la creación, algunos que se van por la historia del arte, por la crítica incluso por la museografía, desde tu experiencia, con tu trayectoria, ¿qué les recomendarías?

- No sé si recomendaría, pero primero los felicitaría por ser coherentes con esa sensibilidad y que sigan en esto. Es como todas las carreras, esto de repente se vuelve cuestión de perseverancia, hay que hacerse escuchar, hay que hacerse ver, y ser honestos. Hay una trampa muy fácil en esto que es el dinero o el reconocimiento, yo creo que eso es lo que les recomiendo, no tenerlo como un objetivo, sino es consecuencia del trabajo, el trabajo constante rinde frutos.

Para saber cómo somos no hay que pararte frente a un espejo, hay que pararte frente a alguien que sea tu igual, ahí estás tú, puedes saber quién eres al reconocerte en el otro.


- Javier, para concluir, tengo una curiosidad personal, ¿hacia dónde se dirige tu trabajo?, vemos ya parte de él que es más conceptual, quizá hasta abstracto, ¿hacia allá se proyecta?

- No sé, porque no es que vaya hacia algún lado simplemente es un ejercicio constante, me va a descubrir esa exploración y, me va a descubrir nuevas formas de expresión.

Me despedí de Javier Marín, pues comenzaría pronto su recorrido por la exposición del también escultor Juan Gorupo. Me quedo con la imagen de un artista coherente con lo que hace, que explora la condición humana a partir de figuras reconocibles, similares a uno pero que exponen lo accidentado de la existencia, cuerpos inacabados, rostros que no disimulan la imperfección y que miran a quien los observa con la esperanza de descubrir en ese juego algo desconocido, hasta el momento, de nosotros mismos.