Mujeres rompen los esquemas en oficios de hombre

Pese a enfrentarse a las críticas, son excelentes policías, taxistas y boleras. Nada las detiene

Mujeres rompen los esquemas en oficios de hombre

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Adriana, Gabriela y María del Socorro, son una pequeña muestra de las mujeres trabajadoras en Soledad de Graciano Sánchez, quienes llevan años dedicándose a una labor que hasta la fecha se sigue catalogando como actividad del género masculino. 

Adriana Hernández por más de 20 años se ha dedicado a ser policía, y es una experta como oficial de Tránsito, relató que al ser una persona adulta con más de 40 años, en diferentes ocasiones sus mismos compañeros la han discriminado, señalándole que por su edad no está apta para andar en patrullas o motociclistas, sin embargo, aprendió a sobrellevar la situación y seguir haciendo su trabajo, sin hacer caso a las críticas o burlas.

 “Hay que luchar y echarle ganas al trabajo, cualquier labor es buena si la sabemos desempeñar como se debe y darle sobre todo gracias a Dios”, expresó. 

Por su parte, Gabriela Aguilar es una mujer taxista que lleva poco más de dos años en este oficio, levantándose desde las cuatro de la mañana y laborando hasta la cuatro de la tarde, dijo que, aunque son jornadas cansadas, mientras le pongas el empeño, ganas y te gusta lo que haces se hace menos pesado. 

Comentó que aunque ha tenido comentarios por parte de compañeros taxistas que de forma despectiva dudan de la capacidad de una mujer al volante, existe la ventaja de que existen personas que prefieren tomar un taxi en el que vaya conduciendo una mujer. “Es un trabajo que todos lo podemos hacer, la gente prefiere subirse con una mujer, por seguridad y nosotras como mujeres transmitimos más confianza”

La señora María del Socorro Rivas Martínez, quién es otro ejemplo de vida, lleva 14 años dedicándose al oficio de bolero en la plaza principal de Soledad, con 73 años de edad, actualmente doña Coco goza de una excelente salud, la cual le ha permitido seguir laborando diariamente, y ser considerada la anfitriona de este oficio en el municipio.

Hasta 40 pares de zapatos puede llegar a bolear en un día de arduo trabajo, en días más tranquilos solo 15 pares, aunque llega a ser cansado, “al principio cuando iniciamos, yo casi lloraba porque la espalda me dolía como no se imagina, pero gracias a Dios el cuerpo se empieza a acostumbrar, no hay más que echarle ganas”. 

Es así como la inclusión de mujeres en distintos ámbitos laborales poco a poco se abren el camino a nuevas oportunidades, muchas de ellas son madres, esposas, mujeres solteras entre otras, que se han dedicado a salir adelante, orgullosas del trabajo u oficio que desempeñan.