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Ante la permanencia de la Planta de Zinc por 50 años, es necesario establecer planes de contingencia, cuyo contenido debe incluir aspectos como monitoreo de las emisiones diarias y acciones para auxiliar a las personas en caso de fuga de materiales, planteó Fernando Díaz Barriga, coordinador del Centro de Investigación Aplicada en Ambiente y Salud (CIAAS) de la UASLP.
Este sábado se reveló que la Semarnat autorizó a Industrial Minera México S.A. de C.V. (IMMSA), mantener el funcionamiento de su Planta de Zinc por 50 años más en territorio capitalino -cuenta a partir del año pasado-, es decir, hasta 2067.
Recalcó que si se determina llevar el monitoreo de las emisiones diarias de sustancias emanadas de la fábrica, debería existir una red de verificación de aire en los alrededores.
Rememoró que en su estancia en la capital el sitio ha sufrido incidentes, como el suceso de enero de 2006, donde el complejo sufrió una explosión por un corto circuito en un transformador del lugar.
“No es el tiempo lo que me preocupa. Puede ocurrir un evento no controlado mañana; puede ocurrir un evento no controlado dentro de 50 años. Lo que me preocupa, es que la ciudadanía esté consciente que vive junto a una planta que es un peligro potencial”, adujo.
Sentenció que las autoridades ambientales deben obligar a IMMSA a tener los referidos protocolos de contingencia y ésta a su vez “educar a la sociedad que la rodea”, y por otro lado, los colonos de las inmediaciones estar conscientes de los riesgos de habitar en la zona.
“Siempre que existe una resolución de esa manera, no se trata del presente, sino del futuro. Entonces es claro que entre más tiempo pase, esa planta va a requerir mayor mantenimiento”, valoró.








