Pandemia dificulta ritual de calzones

Para la señora Minerva, la pandemia y la falta de circulación de dinero derrumbaron la venta de prendas interiores rojas y amarillas para recibir el año nuevo.
Si bien otros comerciantes han asegurado que ese negocio va viento en popa, ella advierte que las ventas reportan solo cuatro de cada diez piezas que las tiendas especializadas habían vendido en la transición del año 2019 a 2020, hay gente con poco dinero, pero igual de creyente, dice.
La comerciante explicó que a pesar de las bajas ventas, aún es una economía que respira, aunque la crisis urge a que al negocio le apliquen oxígeno.
“Si así están de bajas las ventas, imagínese qué pasa con quienes no tienen mercancías a precios accesibles para sus clientes”, agregó.
Doña Minerva explicó que este año atípico y pandémico, se complicó mucho la situación, pero de todos modos los vendedores especializados siguen esperando la clientela, y pidió confianza a los clientes de que los efectos de la pandemia se van a acabar y que todo va a estar bien.
A su juicio, la gente puede seguir confiando en sus creencias e incluso buscar los colores, rojo para el amor, amarillo para el dinero y blanco para que tengan acceso pronto a la vacuna contra el coronavirus Covid-19.
Asegura que aún así, con los meses transcurridos desde el inicio de la pandemia, ya le halló el ritmo a la falta de ventas y por ejemplo este año casualmente ya contaba con mercancía en bodega y por lo tanto no fue necesario recurrir a la adquisición, pero lo cierto es que de lo que hacía falta sólo solicitaron un poquito más y con eso se resolvió.
Explica que si bien bajó la clientela, por igual llegan a preguntar personas desde los 18 y hasta los 71 años de edad, y a veces hasta jovencitos que buscan mercancías e incluso de broma.
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