Rodar a la ZI

Frente al incremento de tráfico vehicular para llegar a Zona Industrial, cada vez más empleados eligen la bicicleta como una alternativa saludable y económica para trasladarse, aunque el ecológico medio de transporte también implica riesgos.

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Mientras los rayos solares anuncian el amanecer, el ruido de las naves industriales aturde y filas kilométricas de automóviles inundan el carril central de la carretera ’57 de poniente a oriente, Luis Alemán y otros compañeros que laboran en una empresa del Parque Industrial Logístico, diariamente pedalean desde distintos puntos de la capital para llegar a cumplir sus jornadas laborales.

Los empleados, en su mayoría ingenieros, viven en fraccionamientos de la delegación Villa de Pozos, en colonias limítrofes a la avenida Salk, así como en la zona habitacional de Balcones del Valle.  

Coinciden que los factores para iniciar la movilidad en dicho transporte, se fundamenta en el incremento del tráfico vehicular y largas jornadas de trayecto en el auto, aumento del precio de la gasolina, y recientemente como una práctica deportiva y sana.  

Al respecto, Ángel Morales, empleado en SEL desde hace cuatro años y residente en la delegación de Villa de Pozos, narra que charló con algunos compañeros sobre crear una estrategia para el traslado grupal en velocípedo, sobre todo ante el incremento del tráfico vial. 

Desglosa que él y otras dos personas parten de ese punto en sus bicicletas de montaña y circulan sobre el Eje 128 hasta llegar a las vías férreas, y de ahí toman un camino de terracería, que sirve como atajo seguro hasta su centro laboral.

El empleado reconoce que tiene miedo cuando transita en bicicleta hacia su trabajo, pues es cabeza de familia, conformada por su esposa y dos hijos. “Yo tengo miedo en cuestión de ese tema, que dependen de mi”.

“Empezamos a buscar algunas rutas para evitar el tráfico. Encontramos una factible y menos peligrosa para nosotros como ciclistas, y comenzamos a implementar esto de la bicicleta”, relata en tanto se toma las manos para recordar cada detalle.  

A diferencia de Ángel Morales, Luis Alemán y otros tres compañeros, se reúnen en la intersección del anillo periférico y avenida Salk, y de ahí toman toda la prolongación Salk hasta donde está inconclusa, después se las ingenian para movilizarse por veredas, caminos y terracerías.

Luis Alemán, quien reside en las inmediaciones del parque Tangamanga I, revela que previo a la práctica de andar “sobre dos ruedas”, llegaba a su casa muy estresado, pues hacia una hora de traslado. “¿Cómo voy a perder una hora de vida en carro? Dije: tengo tres bicicletas ahí. ‘A partir de mañana vámonos en bicicleta’”.

“Los que agarramos de allá de periférico, hay una parte en Salk que es una recta y vez que viene mucha gente en bicicleta. Mucha gente de planta, vez 10 o 12 ciclistas o en moto en el camino”, refiere el entrevistado mientras se dispone a pedalear. 

SEL (Schweitzer Engineering Laboratories), es una de las pocas compañías de la Zona Industrial de San Luis Potosí, que se han adecuado a las necesidades de la base trabajadora, al grado de que Recursos Humanos optimizó un área de regaderas, a fin de los trabajadores que llegan en biciclo puedan asearse, cambiarse e ingresar a laborar.

A la par de ello, la compañía contempla mejorar el estacionamiento para los vehículos no motorizados de los trabajadores, y con ello, atender las necesidades del personal que se traslada en ese medio ecológico.  

La realidad en cifras

En la Zona Industrial de San Luis Potosí existen 152 empresas, que dan empleo a 27 mil 350 habitantes, revelan datos del estudio “Intégrate”, elaborado por la Facultad del Hábitat de la UASLP, por encargo de la Unión de Usuarios de la Zona Industrial (UUZI).

Detalla que el 67 por ciento de los operadores entra a las compañías a las 07:00 horas; el 18 por ciento a las 08:00 horas; el 9 por ciento a las 06:00 horas; el 3 por ciento a las 08:30 horas; y el 3 por ciento a las 09:00 horas. 

En contraste, el 40% de los operadores sale de las mismas a las 07:00 horas; el 19% a las 15:00 horas; el 17% a las 06:00 horas; el 10% a las 18:00 horas; el 6% a las 03:00 horas; el 6% a las 01:00 horas; y el 2% a las 00:00 horas. 

La investigación coordinada por los académicos Benjamín Alva Fuentes y Lourdes Marcela López Mares, desglosa que en la dirección Periférico- Pozos, por minuto hay un registro máximo de poco más de 62 autos particulares; 9 unidades de transporte de personal; 9 de bicicleta; 8 de transporte de carga; 7 en taxi; 7 en motocicleta y 6 en transporte público.

Según el reporte de los investigadores, entre las 7:20 y las 8:47 horas ingresan por periférico 465 coches particulares; 65 de transporte de personal; 60 de transporte de carga; 44 bicicletas; 44 motocicletas; 42 taxis; y 36 de transporte público. 

A su vez, entre las 7:54 y las 8:53 horas acceden por el Eje 122 un total de 418 autos privados; 109 de transporte de carga; 53 bicicletas; 42 motocicletas; 20 de transporte público; 12 taxis; y 7 de transporte de personal. 

Es decir, tomando como base la recopilación informativa de la Facultad del Hábitat, el uso de la bicicleta entre los empleados de la referida zona fabril es vital para su arribo y salida hacia sus destinos.

Ni una bicicleta blanca más

En diciembre pasado, PULSO dio a conocer el caso de José Javier López Romero, trabajador en una empresa en la Zona Industrial fallecido el 7 de julio de 2018 en el bulevar “Antonio Rocha Cordero”. 

Ese día, don José salió de laborar a las 11:15 horas de la compañía Aguas Tratadas del Potosí, localizada en el Eje 104, en cuyo centro fabril ya tenía dos periodos de cinco años como empleado.

Sin conocer su futuro, alrededor de las 11:25 horas cuando circulaba por la lateral del referido bulevar con dirección a su casa ubicada en la colonia Simón Díaz, a la altura del fraccionamiento Puente del Sol, un carro Volkswagen Bora color negro salió “volando” de la parte superior del carril central cayéndole encima, cuyo impacto le causó una muerte instantánea.  

Luego del accidente, arribaron elementos policíacos, de tránsito vial, del Servicio Médico Legal (Semele) y de la Fiscalía General del Estado (FGE); éstos últimos se encargaron de notificar a su hijo Rosalío Meneses Bárcenas y su cónyuge María Lucía Bárcenas, que don José de 58 años de edad estaba muerto. 

El 21 de julio de 2018, 14 días después del fatal suceso, integrantes del colectivo Vida Sobre Ruedas, colocaron una bicicleta blanca, símbolo y homenaje a los ciclistas muertos en accidentes viales, en un poste de energía eléctrica para honrar a don José, pero también, para demandar mejoras en las infraestructura e inclusión a este sector de la población. 

La organización sin fines de lucro ha colocado desde hace varios años decenas de biciclos de color blanco a lo largo y ancho de la Zona Metropolitana, a fin de visibilizar la problemática que sufren los ciclistas, que año con año perecen en calles, bulevares, glorietas y avenidas.