A-AA+
De aprobarse la legalización de la marihuana en el país, se facilitaría la disposición a la droga, lo cual aumentaría el consumo, valoró José Ramón Arellano Cano, director del Instituto Temazcalli.
Sin embargo, el especialista recalcó que no todos los consumidores generan dependencia. “Sí puede aumentar el consumo, es esperable, pero no todos hacen dependencia a la adicción”, reafirmó.
En entrevista, Arellano Cano anunció que la institución dedicada a combatir y atender las adicciones, gestiona la realización de un foro al respecto, el cual se llevaría a cabo en enero del próximo año.
Planteó que dicha discusión debe abrirse desde un punto de vista colegiado, es decir, donde participen expertos, líderes de opinión en materia legislativa, social, cultural y en derechos humanos, y que inclusive se haga investigación social.
Explicó que fumar nicotina es más adictivo que la marihuana o un cigarro electrónico, porque dicha sustancia al ser inhalada llega más rápido a los pulmones y casi de forma instantánea al cerebro, incrementándose hasta un 40% la dopamina o sustancia que genera el placer.
Arellano Cano sentenció que al fumar un cigarrillo de nicotina o de cannabis implica el mismo riesgo físico en el organismo, es decir, cáncer de lengua, de pulmón y otros daños asociados a fumar.
Sin embargo, adujo que el riesgo psiquiátrico aumenta con la marihuana, pues según diversas investigaciones, todas las personas tienen cargas genéticas que pueden hacerlas vulnerables a presentar una enfermedad emocional, que en individuos consumidores del enervante pueden reactivar dichos genes.
“Entonces esos genes van a expresarse y al expresarse pueden dar enfermedades psiquiátricas como esquizofrenia, trastorno bipolar, depresiones que son muy resistentes al tratamiento”, expresó.
El directivo del Instituto Temazcalli, argumentó que la institución busca apoyar todas las acciones para el fortalecimiento de la salud.
“Es un tema polémico, desde varias aristas que hay que revisar. Aristas legislativas, social, cultural, incluso de derechos humanos. Creemos que esta situación amerita abrir el debate, el diálogo, pero desde un punto de vista colegiado”, concluyó.
Sin embargo, el especialista recalcó que no todos los consumidores generan dependencia. “Sí puede aumentar el consumo, es esperable, pero no todos hacen dependencia a la adicción”, reafirmó.
En entrevista, Arellano Cano anunció que la institución dedicada a combatir y atender las adicciones, gestiona la realización de un foro al respecto, el cual se llevaría a cabo en enero del próximo año.
Planteó que dicha discusión debe abrirse desde un punto de vista colegiado, es decir, donde participen expertos, líderes de opinión en materia legislativa, social, cultural y en derechos humanos, y que inclusive se haga investigación social.
Explicó que fumar nicotina es más adictivo que la marihuana o un cigarro electrónico, porque dicha sustancia al ser inhalada llega más rápido a los pulmones y casi de forma instantánea al cerebro, incrementándose hasta un 40% la dopamina o sustancia que genera el placer.
Arellano Cano sentenció que al fumar un cigarrillo de nicotina o de cannabis implica el mismo riesgo físico en el organismo, es decir, cáncer de lengua, de pulmón y otros daños asociados a fumar.
Sin embargo, adujo que el riesgo psiquiátrico aumenta con la marihuana, pues según diversas investigaciones, todas las personas tienen cargas genéticas que pueden hacerlas vulnerables a presentar una enfermedad emocional, que en individuos consumidores del enervante pueden reactivar dichos genes.
“Entonces esos genes van a expresarse y al expresarse pueden dar enfermedades psiquiátricas como esquizofrenia, trastorno bipolar, depresiones que son muy resistentes al tratamiento”, expresó.
El directivo del Instituto Temazcalli, argumentó que la institución busca apoyar todas las acciones para el fortalecimiento de la salud.
“Es un tema polémico, desde varias aristas que hay que revisar. Aristas legislativas, social, cultural, incluso de derechos humanos. Creemos que esta situación amerita abrir el debate, el diálogo, pero desde un punto de vista colegiado”, concluyó.








