“AMOR: FUERZA CREADORA”

Quizá el amor puede encabezar el tema más recurrente en las diferentes expresiones del arte, incluso es uno de los tópicos eternos en la historia del pensamiento y la filosofía.
El amor es una fuerza inherente a nuestra especie, nos mantiene vivos y quizá está diseñada por constructos sociales que van cambiando de matices y texturas mientras mantienen los atributos de lo bello, el deseo, la pasión, la intimidad, entrega, el erotismo, correspondencia, pero al mismo tiempo, no excluye lo contrario a esto: la maldad, el dolor, sufrimiento, pérdida, engaño, odio, tragedia.
Lo indudable es que se pone de manifiesto en nuestra especie humana y por eso, parece imposible dejar de hablar de ello.
En la pintura y escultura, el beso y el abrazo pueden ser las formas más representativas, y no olvidemos que, en su mayoría, todas esas expresiones en color, forma y volumen tienen como base un relato, una historia que otorga vida al cuadro o la escultura, es decir, la imagen fija recobra movimiento a través de la narración o las palabras.
Desde las figuras clásicas con los griegos pasando por Antonio Canova en el S. XVIII, Rodin en el XIX o las famosas letras escultóricas “L O V E” de Robert Indiana en el S. XX, podemos admirar en una parada esas obras que representan el máximo sentimiento.
La pintura también tiene infinitos ejemplos y solo basta mencionar algunos para que el lector de esta columna identifique en su memoria alguna de ellas, como “El nacimiento de Venus” de Botticelli, “El pescador y la sirena” de Frederic Leighton; “El beso” de Francesco Hayez o más famoso el de Klimt con el mismo nombre; “En la cama: el beso,” de Henri de Toulouse-Lautrec y muchas más que
no terminaría.
Las composiciones de música clásica tienen unas historias tormentosas de amor, que muestra como ese sentimiento y concepto tiene un doble filo, ya que el des – amor está implícito: Bach, Beethoven, Liszt, Mahler, Tchaikovsky, no se diga Mozart, realizaron sus máximas obras en momentos álgidos de enamoramiento, decepciones dolorosas o amores imposibles.
La literatura, mi consentida, se desborda en el tema, una y otra vez el tema abraza el arte de la narración.
En un ritmo incesante y a galope, parece necesario escribir sobre el amor, y como lectores, encontrar las historias que tienen una conexión con nuestras experiencias en el tema.
Desde los diálogos de Platón y su mito de la media naranja expuesto en “El banquete”, “El arte de amar de Ovidio”, los eternos Shakespeare, Goethe, Proust, Baudelaire, Victor Hugo, Tolsoi, Balzac, Emily Brontë, Jane Austen, el éxito de Corin Tellado, Mario Benedetti, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y la cadena de etcéteras, nos recuerdan que sin duda alguna el amor será la fuerza creadora, energía vital, motor natural para que los terrícolas sigamos en la incesante búsqueda de experiencias, catarsis, recuerdos, reclamos y cuestionamientos de lo que nadie podrá explicar con certeza.
El amor, es, sin duda, una necesidad y energía nata que nos permite sentir y reflexionar nuestro verdadero sentido humano.
@vanecortescolis
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