Cambio de enfoque que trae la psicología positiva

Cambio de enfoque que trae la psicología positiva

La psicología positiva supone un cambio de paradigma en los tratamientos con el paciente, ya que se centra en lo que sí funciona en sus vidas. Trabaja y estudia las fortalezas de los individuos y no sus debilidades para hacerlo crecer como persona y mejorar su calidad de vida

Seligman (1999) definió la psicología positiva como el estudio científico de las experiencias y rasgos positivos de los individuos, las fundaciones que favorecen su desarrollo, así como los programas que fomentan un incremento en su calidad de vida.

De este modo, se trata del análisis empírico de las fortalezas y virtudes humanas, lo que permite tomar una perspectiva más abierta en relación al potencial humano, sus capacidades y sus motivaciones, reduciendo la incidencia de psicopatologías. Este nuevo enfoque dio un giro al centrarse en los aspectos positivos de las personas, en lugar de ahondar en los negativos. 

Aunque esta nueva aproximación al estudio de la psicología no fue presentada por Seligman hasta la conferencia inaugural cuando comenzó su periodo como presidente de la American Psychological Association, lo cierto es que los primeros acercamientos hacia lapsicología positiva se remontan a finales de los años 20, con los escritos de Watson sobre el cuidado psicológico de los infantes.

Emociones positivas vs negativas

La psicología positiva es una disciplina bastante reciente que ha nacido con el objetivo de desarrollar el bienestar de las personas y de las organizaciones, sin estar relacionado directamente con el alivio de malestares de la salud mental.

Antes de la llegada de la psicología positiva, la psicología clínica se centraba en las emociones negativas, las debilidades humanas, así como patologías de la salud mental. En este sentido, se han desarrollado muchos programas de intervención eficaces a la hora de afrontar distintos problemas psicológicos. Por ese motivo, la psicología siempre se ha identificado como psicopatología o psicoterapia.

Se cree que este enfoque patológico fue consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, pues la psicología tuvo que dedicarse en exclusividad al tratamiento de los trastornos mentales para aliviar todo el sufrimiento humano provocado por el conflicto bélico. En cambio, si se echa la vista atrás, antes de la Segunda Guerra Mundial, la psicología trataba trastornos mentales y se centraba en mejorar el bienestar y la productividad de las personas, fomentando el desarrollo del talento y de la inteligencia.

En España, actualmente, se cuenta con el  IEPP, el Instituto Europeo de Psicología Positiva, una entidad que fundó la psicóloga colegiada Dafne Cataluña y que no ha dejado de crecer desde sus inicios. Se han convertido en pioneros en Europa, formando a profesionales en Psicología Positiva, con más de 3000 alumnos. Han diseñado un método propio, el Método FORTE IEPP, con el que se conoce y se optimiza el uso de las fortalezas equilibradas, un sistema que ha demostrado incrementar la satisfacción general con la vida.

Objetivo de la psicología positiva

Desde un punto de vista clínico, el objetivo de la psicología positiva es cambiar el enfoque y el modo de intervención para desarrollar estrategias terapéuticas que promuevan la experiencia emocional positiva.

Este nuevo enfoque ayuda a fortalecer estos factores en relación a los individuos, las organizaciones y las comunidades. Se consigue con la citada dinámica prosperar en la calidad de vida, así como prevenir patologías derivadas de las condiciones adversas de la vida y por las emociones negativas, como el estrés, la ansiedad, la depresión o la ira.

En relación al comportamiento conductual, las personas que desarrollan sentimientos positivos aumentan el número de patrones para actuar con más eficacia resolutiva ante ciertas circunstancias, optimizando sus recursos personales a nivel físico, psicológico y social. En cambio, las personas que experimentan emociones negativas cuentan con un repertorio conductual mucho más reducido, que afecta de manera perjudicial a sus procesos de pensamiento y acción.

A nivel de salud, las personas pesimistas sufren un mayor deterioro en su estado de bienestar. Sin embargo, las personas optimistas obtienen resultados más favorables en la evolución de su salud.

Los retos de la psicología positiva son el estudio y el fomento de estas fortalezas y virtudes en niños y jóvenes para prevenir los trastornos de la salud mental.

Estrategias para potenciar las emociones positivas

El conocimiento es el pilar sobre el que se cimenta cualquier avance vital. En este sentido, y en relación a la psicología positiva, es necesario ser capaces de enumerar las emociones positivas y negativas, para potenciarlas o afróntalas.

Para llevar a cabo este proceso de autoconocimiento, es imprescindible reconocer los propios sentimientos y pensamientos para saber qué ocurre en el interior de cada persona o para descubrir habilidades y fortalezas que le brinden a la existencia un enfoque más feliz y saludable.

Prestar atención a las emociones no es una acción trivial. Se debe conocer en profundidad aquello que se siente para gestionar mejor los sentimientos y para mejorar el bienestar y la calidad de vida de uno mismo y de las personas que están alrededor.

Por suerte, a través de la psicología positiva se puede aprender a reconocer las emociones. A partir de ese momento, es posible trabajar las positivas desde diferentes puntos de vista, como son la inteligencia, la fuerza del pensamiento o el autocontrol emocional.

Un refuerzo consiste en plasmar verbalmente las emociones positivas en relación al futuro, al presente y al pasado. Estos sentimientos relacionados con en el futuro son el optimismo, la esperanza y la confianza. Con el presente, se relacionan la alegría, el entusiasmo, la tranquilidad, el placer, la euforia y lo que se conoce como "dejar fluir" o experiencia óptima.

Ese dejar fluir, también conocido por su nombre en inglés flow, se trata de un estado en el que las personas se abstraen en una actividad para su propio placer y disfrute.

Para concluir, las emociones positivas del pasado son la satisfacción, el orgullo, la realización personal, la complacencia y la serenidad.