Día de la madre

En nuestro país se celebra desde 1914; para ellas, amor, respeto y admiración

Día de la madre
El Día de la Madre tiene orígenes antiguos.

La costumbre nació en Grecia, donde se celebraban fiestas en honor a Rhea, la madre de Júpiter, Neptuno y Plutón.

Luego en Inglaterra en el siglo XVII, se celebraba el día "Domingo de servir a la Madre". 

Todos tenían ese día libre y pagado para que fueran a visitar a sus progenitoras.

HISTORIA

En Estados Unidos, la historia cambia un poco.

Ana Jarvis, quien era muy joven cuando perdió a su madre en 1905, decide no dejarse vencer por la pena y escribe a las personas más influyentes, pidiendo que en el aniversario de la muerte de su mamá se instaurara la celebración del día de las madres.

FIESTA

La respuesta fue positiva y el segundo domingo de mayo fue tomado como la fecha para esa fiesta.

La práctica se hizo ley cuando en 1914, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la fecha como el día de las madres y se declaró fiesta nacional.

HOMENAJE

Más de 40 países alrededor apoyaron esta idea y Ana Jarvis logró ver ese resultado.

Otros países, entre ellos México, cambiaron la fecha y decidieron ponerla el 10 de Mayo.

Pero siempre el fin fue el mismo rendir los merecidos honores las madres.

SERENATAS

En México durante la madrugada del día 10 de mayo, es tradición que los hijos vayan a darles serenata a sus mamás; ya sea que hayan contratado algún trío o un mariachi, o que se reúnan varias personas para ir a cantarles; otros aprovechan ese momento para darle algún obsequio.

PORTADORA DE VIDA

El rasgo más sublime de la naturaleza le pertenece a la mamá: La mujer es portadora de vida, sólo ella tiene este privilegio. 

Junto a la capacidad de engendrar, se le ha sido concedido un paquete de virtudes, valores y destrezas que la soportan, la socorren y la fortalecen para ejercer a plenitud su loable función.

COMPRENSIÓN

Sus palabras calman, sus caricias sanan y sus besos reconfortan.

Nadie conoce mejor a sus hijos que su propia madre; ella tiene la capacidad de entender los distintos factores que influyen en su estado de ánimo y comportamiento.

VÍNCULO

El alto nivel de percepción de una madre, desarrollado por ese fuerte vínculo que hay con el hijo, la hace, en definitiva, la portadora por excelencia del valor de

la comprensión.

RESPONSABILIDAD

Una madre vela por el bienestar de sus hijos y de su hogar cueste lo que le cueste, asume su rol con entereza, cumple con sus deberes y reconoce la gran responsabilidad que se la ha sido asignada al consignarle la crianza de unos seres humanos para hacer de ellos, maravillosas creaturas.

PACIENCIA

Es paciente ante las situaciones arduas e ineludibles de la vida, ante los conflictos naturales que se presentan en el núcleo familiar, ante las incansables enseñanzas para hacer de sus hijos personas íntegras y valerosas: Obra que realizará sin tregua durante años y que tal vez nunca verá terminada.

Una madre vive la paciencia en grado excelso.

CAPACIDADES

El amor a los hijos es único y particular, perpetuo, transparente, carente de egoísmo y de ambición personal.  Por este amor la madre desafía hasta sus propias capacidades y realiza actos verdaderamente increíbles para proteger o beneficiar a los hijos.

AMOR

El amor es el principio y el fin de los valores humanos, es el que provee el punto de partida de las demás virtudes.