Educación en positivo

Aplíca este método y ayuda a tus hijos a ser felices

Educación en positivo
La educación en positivo o la disciplina positiva es un tema que está, cada vez, más en auge.

Lejos de seguir un manual de instrucciones, con un detallado paso a paso de cómo debemos educar a nuestros hijos (si nuestro hijo hace A, nosotros tenemos que hacer B), esta metodología busca encontrar una base sólida por parte de los padres, creando un ambiente sano en casa, que les haga capaces de actuar ante las situaciones más diversas que les planteen sus hijos y en las que el objetivo sea siempre el aprendizaje

ERROR

El aprendizaje y no la felicidad en sí, un error muy común de todos los padres que, sin embargo, se consigue a través de esta metodología.

Cuando uno empieza a educar en positivo, el ambiente familiar mejora de forma notable, aún a pesar de que sus verdaderos frutos se recogen a largo plazo. 

Hay que tener en cuenta que nuestra función como madres y padres no es hacer el camino por ellos, ni hacerles felices en todo momento, sino prepararles para la vida.

BIENESTAR

Si nosotros, los adultos, no estamos bien, no nos cuidamos, nos sentimos frustrados, nos marcamos metas inalcanzables y estamos estresados, no seremos capaces ni siquiera de pensar antes de tomar decisiones. 

Y esto es muy importante para la correcta educación de nuestros hijos. 

RESPETO

Al igual que mantener siempre el respeto, porque si queremos que se respeten a ellos mismos, tienen que ver en nosotros ese respeto, que formamos equipo como padres. 

Si conseguimos esto, ya tenemos el primer paso de una educación en positivo.

AUTOESTIMA ALTA

Educar en positivo supone ayudar a nuestros hijos a crecer con una autoestima alta, a ser resolutivos, empáticos y resilientes. 

En definitiva, conseguir personas preparadas para el mundo. Y no preparar el mundo para nuestros hijos. 

Para ello, hay que saber hacia dónde nos dirigimos con los pasos que damos como padres.

Se nos olvida muchas veces que no hay mayor éxito que ser una persona preparada para superar cualquier dificultad que encontramos en la vida.

EFECTIVIDAD

Dedicamos muchos años a estudiar y a prepararnos para el ámbito laboral; sin embargo, a la maternidad y a la paternidad llegamos sin formación ninguna.

Hoy por hoy, sabemos tanto acerca del cerebro y se tienen tantos estudios al respecto, que podemos utilizar estos conocimientos para educar de forma más humana y efectiva.

EMOCIONES

El pensamiento es el volante de su educación, pero las emociones son el motor. 

Y, aquí, hemos de advertir que no existen emociones buenas y malas, sino más o menos agradables o desagradables de sentir. 

Pero todas ellas son necesarias, entre otras cosas, para nuestra supervivencia. 

Con todas ellas, cuando conocemos su función y entendemos qué nos quiere decir, nos hacemos más dueños de nuestras 

acciones posteriores.

Por eso, es importante permitirlas, ponerles nombre, entenderlas y aceptarlas. 

Solo así podremos ser capaces de tomar buenas decisiones.

RETO

El problema es que a nosotros no nos han educado así, por lo que el reto de enseñar a nuestros hijos se hace muy cuesta arriba si los adultos, que somos referencia, no nos ponemos manos a la obra. Supone esfuerzo, pero lo merece.

FACTORES

No debemos basar la educación en la felicidad en sí, ese es el primer gran error que cometemos.

La felicidad es algo que experimentamos cuando nos sentimos realizados con lo que hacemos, con lo que damos, no tanto con lo que recibimos. 

El problema de educar en la idea de que tenemos que hacerles felices, es que proyectamos que la felicidad depende de factores externos. 

Eso da como resultado futuros adultos tremendamente insatisfechos que reclaman que los demás les tienen que hacer felices y que culpan a los otros o a su mala suerte cuando no lo son.

PREPARAR PARA LA VIDA

Si educamos con el objetivo claro de prepararles para la vida, serán capaces de superar cualquier obstáculo que vayan a encontrar.