Especial: San Judas Tadeo, el santo milagroso

Especial: San Judas Tadeo, el santo milagroso

Santo de las causas perdidas, de los milagros, de las promesas, al que veneran lo mismo pobres y ricos, políticos, artistas, jóvenes, madres solteras y hasta quienes han desviado el camino y se dedican a actividades delictivas. Es San Judas Tadeo y su celebración del 28 de octubre.

Una verbena popular básicamente capitalina, chilanga, que nació de la fe de quienes esperan un milagro ante una grave enfermedad, quien tiene un hijo en la cárcel y espera una sentencia favorable, a los que buscan trabajo, quienes se encomiendan para recibir su protección o vienen a pagar una manda.

"Le prometí dejar las drogas. Ya tengo más de 10 años en la mota y la marihuana. Espero que San Juditas me ayude a dejar el vicio", comentó Joaquín, de 28 años, que trabaja como chofer de microbús, mientras se come las tradicionales gorditas de harina.

La verbena en las afueras del Templo de San Hipólito, en Reforma y avenida Hidalgo, es una mezcla de fervor, fiesta, comida y venta de diversos artículos como imágenes, escapularios, estampas, playeras, veladoras, medallas, corridos y raps que hacen referencia al santo que fue primo de Jesús.

Jenny, venera a San Judas Tadeo porque hace dos años nació su bebé prematuramente y tenía problemas para respirar, hospitalizado con cuidados intensivos y con un diagnóstico negativo. Junto con su esposo habían planeado bautizar a su hijo como Jonathan.

"Mi esposo -Jaime- ante la desesperación fue la Iglesia de San Judas y le pidió ayuda, le prometió que bautizaríamos al bebé como Tadeo en honor a él. Mi hijo se salvo y está muy bien de salud, ya cumplió año y medio y nosotros hicimos la manda de llevar dulces a regalar al templo", comentó.

El éxodo de la fe viaja lo mismo en el Metro, donde jóvenes en su mayoría, arriban al Templo de San Hipólito. Otros vienen caminando desde lejos como parte de las mandas que prometen, cargando las figuras del santo que pueden medir hasta dos metros de altura.

"Yo vengo caminado desde Xochimilco. Salí hoy temprano con mi San Juditas y llegue a las 11 de la mañana. Le estoy pidiendo por mi hijo que está detenido en el Reclusorio Oriente, espero que interceda para que el juez no lo sentencie", dijo la señora Mariana.

Como moderno Juan Diego, Ernesto, salió desde la madrugada de Texcoco para pedir por la salud de su madre que se encuentra hospitalizada. Cansado, con una figura de casi metro que pesa casi 15 kilos, arribó a San Hipólito. Es parte de los miles que se congregan casa año en esta festividad.

"Es una festividad básicamente de los chilangos, aquí nació, con la gente de la Morelos, de la Lagunilla, de Tepito, de la Obrera y ahora ya se extendió a toda la ciudad, a otras partes del país e incluso al extranjero", dijo Nicolás Olvera, profesor y devoto.

En la verbena el olor a la marihuana, los tatuajes de muchos jóvenes e incluso un reguetón dedicado a San Judas forman parte de este sincretismo que expone la realidad del país en materia de desempleo, violencia, consumo de drogas y la asociación de esta festividad a otros ritos como el llamado de la Santa Muerte.

Más de 10 mil personas en esta celebración anual, muchos de ellos jóvenes que han salido de algún reclusorio y quienes han elaborado ellos mismos sus figuras de San Judas Tadeo forman parte del paisaje en San Hipólito.

"Yo acabó de salir del Norte -reclusorio- y vengo a dar gracias para no volver a caer", dijo José, quien enfunda una playera y una figura con la imagen de la deidad.