Fatiga pandémica

Evítala; aprende a adaptarte a esta nueva normalidad

Fatiga pandémica
Estamos en el segundo mes del año, sin embargo, hay cosas que no mejoran, que siguen igual. Restricciones, distancia social, mascarilla, escasa vida social, cero abrazos.

La vida precovid está ya muy lejos en la memoria. ¿Y si no vuelve? Al menos, tal y como era.

Y es que no somos pocos los que nos preguntamos cómo podemos gestionar esta situación de incertidumbre, de túnel sin salida, cuando, después de pasar un año, seguimos sin ver la luz.

APRENDIZAJE

Cuando las situaciones de incertidumbre se alargan en el tiempo, puede aumentar la angustia y bajar el ánimo. Por eso es fundamental no olvidar que nada es permanente, todo pasa, y podemos enfocarlo como un espacio para el aprendizaje y el desarrollo de recursos personales que nos ayuden a adaptarnos y crecer.

Es posible que después de la situación de pandemia que estamos viviendo, se incorporen a nuestra vida nuevos hábitos, pero esto no tiene por qué ser malo.

Lo que sí debemos contemplar es que nada permanece para siempre, y antes o después pasará.

ADAPTACIÓN

Una gran capacidad de adaptación.

Pero claro, surge la duda de si no recuperaremos lo que conocíamos como normalidad. 

Los seres humanos tenemos una enorme capacidad de adaptación a los cambios y crisis. 

Ha sido precisamente esto lo que ha garantizado nuestra supervivencia a lo largo de nuestra existencia.

Habrá posiblemente nuevas costumbres y normas de convivencia, pero no por ello tenemos que pensar que será para mal y, rebajada la incertidumbre, podremos recuperar un estado de mayor calma, que nos predispondrá a adaptarnos y desarrollar mejores recursos.

Ante una crisis más necesitamos desarrollar herramientas de adaptación para alcanzar el equilibrio.

El ser humano ha sido capaz a lo largo de la historia de superarse en las crisis y desarrollar aprendizajes fundamentales para su adaptación y supervivencia.

OBJETIVOS

Es importante que aprendamos a vivir el presente, y trata de no estancarnos en el pasado ya que deprime, ni anticiparnos en el futuro, que es generador de ansiedad, pero igualmente es bueno que hagamos planes a medio plazo y marcarnos objetivos alcanzables en estas circunstancias. 

No debemos apartar la ilusión o las ganas de lograr metas. 

MOTIVACIÓN

Ajustándolas a la situación actual, tener objetivos y planes alcanzables a medio plazo es importante para mantener el ánimo y la motivación.

La clave es vivir el día a día, pero con la esperanza de un futuro mejor en el horizonte.

ACTITUD

Hay que ser paciente y aprender a gestionar este tiempo que nos queda por delante hasta que todo vuelva a ser lo más parecido a lo que teníamos.