¡Felicidades mamá!

En nuestro país se festeja el Día de la Madre, desde 1914.

¡Felicidades mamá!

Señor

Tú también tienes una madre. 

La tuya está en el cielo

 es María, 

pero en algún tiempo estuvo 

en la Tierra.

Ayúdanos, pues, a pedir 

por nuestras 

madres, aunque tú

 no necesitas 

pedir por la tuya.

Ellas, nuestras madres,

 siempre están pidiendo

 por nosotros. 

Justo es que nosotros alguna 

vez pidamos por ellas.

De las madres se han 

dicho cosas bellísimas, 

todas se las merecen ellas.

Ojalá nunca pudiera 

decir nada malo de

las madres.

Sin embargo...y, para que 

no se diga, Señor, concédenos 

madres que sepan cual es el fin 

principal de ellas: 

Que jamás traicionen 

esa misión 

tan maravillosa.

Concédenos madres 

que sepan amar 

a sus hijos con amor intenso, 

con amor cristiano, 

el amor de instinto no basta, 

que amen a Dios en sus hijos.

Que todo su amor sea para 

encaminarlos a Él. 

Con amor que lleve hasta 

el sacrificio.

La madre debe ser toda

 para sus hijos.

Tiene que ser capaz 

de sacrificar 

por ellos, su cuerpo, su belleza.

Olvidarse de todo menos 

de que es madre.

Siempre para sus hijos. 

No sólo madre al traerlos

 al mundo, 

sino siempre y hasta la muerte.

Que críen a sus hijos 

con esmero y delicadeza 

y que sean ellas quienes 

los eduquen directamente.

No hay pretexto que las 

exima de ese deber.

Educándolos, vigilándolos;

con una educación

 completa, con una 

vigilancia llena de amor, 

calidad y caridad.

Haz Señor que el modelo 

de nuestras madres 

sea tu Madre Bendita. 

Que la protectora de nuestras 

madres sea Ella, María.

Que a Ella acudan en sus 

afanes, que a Ella imiten 

 en sus acciones, 

Ella María tu madre  

también nuestra Madre 

siguió todos tus pasos, 

sin dejar un instante

de manifestarse Madre.

Así necesitamos a nuestras 

madres: ¡Siempre madres!

Lo más sublime de una mujer 

es ser buena madre, 

Señor, haz que así sean ellas.

Amén.