“LA MEJOR PROFESIÓN”

Mayo es un mes de mucha gratitud, no solo por el festejo de las madres sino de la mejor profesión del universo que es la de enseñar, ser profesor, y es que no existe actitud más bondadosa y generosa que la de compartir y recibir el conocimiento.
He sido maestra por más de veinticuatro años, de lo que me siento muy orgullosa, pero, sobre todo, agradecida, porque, así como hay maestros que fungen como impronta a lo largo de nuestra vida, también existen alumnos inolvidables que quizá no percibieron lo que han dejado en nosotros.
Todo esto sin pasar de lado el continuo aprendizaje y voluntad de dicha acción, ya que, al mismo tiempo, no hay algo más peligroso y deformador que un maestro obsoleto o sin pasión por lo que enseña.
Todos tenemos maestros memorables, aquellos que se han registrado para la eternidad en la memoria y el corazón, pero ¿saben por qué algunos de ellos no olvidamos? Quizá, y estas es mi opinión, porque han tocado las fibras de nuestra sensibilidad, es decir, han construido una experiencia imborrable que en un instante específico hizo conexión con nuestro contexto y las emociones que atrapaban nuestras vidas; es por lo que los maestros de arte o literatura se han vuelto icónicos, en la vida real o en las historias de ficción como las del cine, porque la literatura va más allá de la cotidianidad y al igual que el arte, expresa lo que la propia realidad no puede hacer.
Digamos que los maestros de arte y literatura nos conducen a experimentar aquello a lo que a veces no conocemos en teoría, pero que hemos experimentado como especie humana.
Consideramos que el aprendizaje es el cúmulo de conocimientos y datos, pero nos olvidamos de que lo que es verdaderamente significativo en nuestra vida y en ocasiones no sabemos nombrar.
Comento algunos ejemplos del cine, por ser más visual: Robin William y el maestro que encarna en “La sociedad de los poetas muertos”, quien despierta el ansia revolucionaria y el placer de romper los estigmas con sus alumnos, tal y como sucede en la escuela exclusiva para mujeres en “La sonrisa de Mona lisa” que protagoniza Julia Roberts como maestra de historia del arte. Sean Connery es un escritor que influye en la vida de un negro neoyorquino en “Descubriendo a Forrester”, logrando conectar las pasiones de su alumno y donde también se teje el tema del basquetbol.
En “Wonder boys”, con Michael Douglas como profesor de literatura se pone de manifiesto la entrañable relación entre maestro – alumno, y cómo esa dinámica puede generar lazos eternos y sublimes, mencionado en un principio de esta columna, o lo que los alumnos también pueden influir en los docentes.
¿Se han preguntado a cuáles maestros han recordado o son inolvidables?, pero más allá de mencionarlos, tomen en cuenta la razón por la que siguen presentes en nuestras vidas, seguramente, como en las películas mencionadas, las emociones, los sentimientos, la lucha, el dolor y la transgresión serán las características que nos permitan celebrar con gozo una de las profesiones indispensables, necesarias e inagotables de nuestro mundo.
Feliz día, maestros.
@vanecortescolis
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