Niños enfrentan nueva normalidad

Confinamiento por Coronavirus

Niños enfrentan nueva normalidad
Los niños han pasado cuatro meses, en confinamiento en casa, por la pandemia del Coronavirus.

En esta temporada, se han alterado sus rutinas; las clases terminaron y enfrentan prolongadas vacaciones del verano.

Los expertos no dudan en destacar la gran capacidad de adaptación de los niños, 

lo cierto es que, para muchos, no ha sido fácil asimilar esta situación excepcional.

Sobre todo, si se trata de menores entre los 6 y los 12 años, cuando son más conscientes de lo que ocurre a su alrededor.

¿Cómo abordar con ellos esta nueva realidad? 

VIRUS

Lo primero es conocer qué es lo que tienen de información sobre la pandemia.

Se les puede preguntar si saben qué es el coronavirus, qué conocen al respecto, por qué es malo, y qué debemos hacer para protegernos.

CHARLAS

Para empezar a hablar con ellos sobre el tema, podemos utilizar dos herramientas: Cuentos: aprovechar algunos que existen en la red sobre cómo explicar el coronavirus a los niños.

Noticias en los medios de comunicación. Si son más mayores, podemos aprovecharlo viendo las noticias con ellos.

RUTINAS

Trabajar siempre con anticipación. Es decir, ir practicando con ellos las nuevas rutinas que deben incorporar.

Tienen que volver a afrontar su realidad y reestructurar su entorno. Establecer algunos de esos hábitos de nuevo.

HÁBITOS

 En las vacaciones del verano, a la hora de ver a sus amigos y familiares, vayan asimilando las medidas de higiene y seguridad fundamentales, como, por ejemplo, llevar mascarillas o mantener la distancia de seguridad.

REGRESO A CLASES

Aunque en septiembre todavía no tenemos muy claro cómo va a ser, tenemos que comentarles que las clases van a ser mucho más reducidas, que su entorno social se reducirá, y tendrán que llevar la mascarilla. 

En definitiva, ir transmitiendo lo que nos llega día tras día.

LÍMITES

Establecer los límites y las normas.

Tenemos que permitir que ellos participen en ese establecimiento de normas y pautas para que las interioricen. 

Dentro de estas tareas esenciales entran las medidas de higiene y seguridad emitidas por las autoridades.: El uso de mascarillas obligatorio a partir de los 6 años, distancia social, lavado de manos frecuente.

DIÁLOGO

En caso de que se quebranten las normas, responder con diálogo.

Escuchar sus puntos de vista y exponer los nuestros para llegar a un entendimiento común.

Con los mayores se puede buscar su colaboración a través de acuerdos, siendo flexibles en algunos aspectos importantes para ellos, pero firmes en lo relacionado con su salud y seguridad, y ofreciéndoles una explicación a nuestras decisiones en lugar de imposiciones.

NORMAS DE CUIDADO

¿Y si se muestran reticentes a salir a la calle, a ponerse la mascarilla o a mantener la distancia de seguridad?

En primer lugar, no hay que obligarles a salir si no quieren.

Se debe respetar su decisión y preguntarles el motivo por el que desean permanecer en casa, validando sus sentimientos de miedo, y preocupación.

A partir de ahí, les proporcionaremos seguridad planificando la salida. 

Se pueden realizar antes de salir algunos ejercicios de respiración y relajación, visualizar por dónde iremos, y, poco a poco, ir aumentando el tiempo de salida y las actividades.

En cuanto a las normas de higiene, es preciso practicar con ellos y hacer rutinario el lavado de manos, el uso de mascarilla, primero en entornos más familiares y luego en lugares ajenos a ellos. Es importante que antes de las salidas les recordemos la distancia que deben guardar con otras personas y con compañeros.

Si se les olvida, se debe reconducir la situación, sin gritar ni ponerse nervioso, haciéndoles mención a aquello que habíamos acordado antes de la salida.

MIEDOS

Hablar con ellos de sus preocupaciones y sus miedos.

Debemos escucharles y reconocer la importancia que tienen para ellos. 

Si hemos identificado aquellas situaciones por las que suele desarrollar los comportamientos agresivos, se puede utilizar una tabla de progresos, estableciendo dos o tres objetivos a trabajar, y acordando con el niño las recompensas ante el cumplimiento de los mismos.