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“polifonía”

Por PULSO

Enero 23, 2023 03:00 a.m.

A

Vanessa Cortés Colis

Me encanta el término!, quizá para otros suene como cruel, apocalíptico o fatal.

Para hablar de distopías, primero remito a la “Utopía”, y así, extender su percepción, porque más allá de parecer algo inexistente o inalcanzable, la utopía tiene que ver estrechamente con la imaginación, o bien, con las posibilidades. Además, es un concepto cercano a la democracia, porque el tema de comunidad, conjunto o beneficio común es inherente al concepto.

       Es también reforzar la empatía y alteridad, la necesidad de pensar e incluir al otro, con todas las diferencias que conlleva. 

Más allá de un estadio ideal inalcanzable, es mejor concebir la idea de un proceso ideal en continua construcción.

Ahora, hablar de distopía no es decir lo contrario o su oposición, sino que refiere a una crisis de la primera, un estado negativo poco deseable, angustioso, pero no significa que no pueda surgir. De hecho, pensemos en la pandemia, sufrida en nuestro tiempo, totalmente distópico. Generalmente no hay es democrática, las leyes o mandatos son emitidos por una sola fuerza, intransigente, poderosa, unívoca, como el caso de una de las primeras distopías clásicas que se narra en “1984” de George Orwell.

Estas historias, sobre todo literarias, se encuentran estrechamente relacionadas con la ciencia ficción, el cual, más allá de pensar en un discurso científico novelizado, el género nos expone un horizonte inimaginable, más cercano al discurso mítico y simbólico que ha permeado en nuestra especie desde sus orígenes. 

La ciencia no ha más que confirmado lo que los pueblos de la antigüedad y sus relatos míticos ya habían dicho.

Es importante señalar que no toda distopía es ciencia ficción y viceversa, aunque tengan estrechas relaciones.

Podría hablarles de las maravillas de este género por el que yo tengo gran afección, pero me detengo en otro “pero” respecto al tema, y es que, si poco se lee ciencia ficción, menos utopías y distopías, y escasea la lectura de mujeres que han incursionado en el tema.

Quizá se alcanza a salvar Mary Shelley y su famoso “Frankenstein”, pero grato fue para mí saber que en el siglo XVII ya existían otros escritos de estos temas por parte de Margaret Cavendish y que pueden encontrar en nuestro tiempo. No falla en la lista Margaret Atwood y varias de sus novelas, la más conocida “El cuento de la criada”.

Ursula K. Leguin es otra de ellas y además cuenta con historias fabulosas para niños. 

En México, ha sido una verdadera revelación los escritos de Andrea Chapela, joven creadora, formada en el área de la química, quien nos otorga gratos e interesantes narraciones sobre el tema, más enfocados a la ciencia ficción, como su libro “Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio”.

Mi gusto no me dejaría terminar en toda la página del periódico. 

Mi deseo es, provocarles una gota de curiosidad sobre estos géneros que probablemente, cuando uno se acerque a ellos, difícilmente podremos escapar y entonces sí, a disfrutar el vértigo.

@vanecortescolis