Se termina un año más
Se termina un año más y los sentidos y los sentimientos están a flor de piel. Decir que estamos a flor de piel es una locución adjetiva que indica que un sentimiento o estado de ánimo es evidente. Así vamos todos los mortales por está vida, mientras estemos, mientras vivamos, mientras sintamos. Chicos y grandes, pobres y ricos, niños y viejos, giramos en este globo terráqueo llamado mundo y es aquí mismo, en dónde nos enzarzamos de las venas, de las mentes, de los corazones, de las raíces, y de todas las cosas de dónde nos vamos a agarrando para “afianzar nuestra estancia” aquí, en el gran globo azul. Sin duda, estas épocas resultan muy duras para muchos... siempre por falta de compañía, por ausencia del ser amado, por los huecos que van quedando en las mesas, en las almas... Y aunque se sabe que la Navidad es una época meramente comercial destinada para el consumo masivo de pavos y corderos, nos duele. Los corazones se llenan al tope de melancolía, los ojos se inundan de lágrimas, las ganas se llenan de abrazos y las lenguas se derraman de buenos deseos. Se trata de ser sinceros y pasivos, aunque sea en esta sola época en la que todos sentimos más cerca a papá Dios. Diciembre, época de amor, de frío, de pastelillos, de familia, de amigos... luces y nacimientos, intercambios y regalos para muchos. Soledad y tempestad para otros. Lo cierto es, que nadie puede escapar de la Navidad. Se vive y ya. Algunos solo dejamos pasar los días, otros, quisieran ponerle pausa. Lo cierto es, que ruidos, imágenes, olores y todas las sensaciones nos estimulan y nos involucran a vivir la época lo mejor posible. Vamos siendo los protagonistas y nos vamos desgarrando entre las necesidades que nos va poniendo el mundo… difícil.
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