Alejada de Hollywood

Los Ángeles. - Meg Ryan se convirtió en la reina de la comedia romántica durante casi una década. Gracias a la lealtad de la directora Nora Ephron, fue la protagonista de “Sintonía de amor” y “Tienes un e-mail”, cintas que coprotagonizó con Tom Hanks.
Pero la carrera de la actriz comenzó a declinar en la última década. Aunque ella ve como algo positivo el olvido de Hollywood y confiesa que se retiró porque la interpretación no le despertaba tanta curiosidad como otros aspectos de la vida.
Siempre dijo que nunca tuvo vocación de ser actriz. Recurrió al negocio para pagarse estudios de periodismo. “Nunca me he sentido una de esas actrices por naturaleza”, dijo. Su orgasmo fingido en “Cuando Harry encontró a Sally” la convirtió en estrella a pesar de que nunca estuvo interesada en tener ese status. No es vanidosa, y ese rol le representaba vacío. Y, no añora sus años de gloria.
Fue “la novia de América” y la “chica de al lado”. Resucitó el género de la comedia romántica. Fue encasillada por Hollywood. Cuando quiso cambiar las cosas, todo terminó.
En 2003 conmocionó a la opinión pública cuando decidió cambiar de género y protagonizar el oscuro thriller erótico “En carne viva”, donde daba vida a profesora que tiene romance sórdido con un siniestro policía, interpretado por Mark Ruffalo. El actor admitió durante la presentación haber sentido nerviosismo en las escenas de sexo explícito.
No obstante, Meg repetía insistente que secuencias sexuales no habían sido difíciles de rodar e incluso negaba que su participación en el filme supusiera un acto consciente para terminar con la idea de “chica buena” que el público tenía sobre ella. “He hecho 30 películas y solo siete de ellas son comedias románticas. Así que no, no sé cuál es la típica película de Meg Ryan”, alegó la actriz, que jamás volvió a protagonizar un éxito en cine.
Definió su ruptura con Hollywood como “una separación de mutuo acuerdo”. “Nunca quise ser actriz, y mucho menos ser una actriz famosa”, afirmó Ryan en 2018. “Estudié periodismo porque soy una persona curiosa, me apasionaba viajar y descubrir el mundo, quería relacionarme con otras personas, pero en aquella época era imposible”, reconoció la estrella, que siempre rechazó la etiqueta de reina de la comedia romántica, un título que nunca le agradó.
“Cuando te ponen una etiqueta como ‘novia de américa’, que ni siquiera sé que significa, no tiene por qué ser verdad. No implica que seas más lista o más sexy que nadie. Solo es eso, una etiqueta. ¿Y qué otra cosa consiguen etiquetas que obligarte a preguntarte quién eres de verdad?”, dijo.
“Al principio lo aguanté porque como periodista siempre me consideré una testigo privilegiada de lo que me estaba pasando. Intentaba analizarlo todo desde un punto de vista antropológico. Pero terminó siendo imposible y por eso acabé retirándome”, sentenció.
La decoración de interiores es de sus pasiones y ahora compra casas para reformar a su gusto. Antes de la pandemia compró mansión en Montecito que vendió luego. Con la venta invirtió en otra casa en el barrio, donde ahora vive, y en donde habitan 10 mil personas, residen figuras como Meghan Markle y el príncipe Enrique, Oprah, Ariana Grande o Rob Lowe.
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