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Venecia.- Más de tres horas de metraje que empiezan como un melodrama clásico y acaban como una telenovela es lo que presentó ayer en Venecia el alemán Florian Henckel von Donnersmarck en “Never Look Away”, una historia en la que el realizador ha querido adentrarse en la “creatividad humana”.
Tras sorprender con su ópera prima, “The Lives of Others” (2006) -Óscar al mejor filme en lengua no inglesa- y decepcionar con la americana “The Tourist” (2010), Henckel regresa a la historia de su país con “Never Look Aay”, una película llena de giros, reencuentros y estereotipos que no ha sido bien recibida en la Mostra, donde compite por el León de Oro.
Protagonizada por Paula Beers, Tom Schilling y Sebastian Koch, la película cuenta la historia de un pintor, desde su niñez en la Alemania nazi hasta su huida de Berlín del este en busca de su libertad como artista.
EXPLORACIÓN HUMANA
“Me enamoré de la idea de hacer una exploración de la creatividad humana, de cómo es posible esta alquimia en estas personas, que transforman todas las heridas de su vida en arte”, explicó hoy el realizador en rueda de prensa.
Siempre buscó “una historia que fuera en esa dirección”, dijo Henckel, que se refirió a la importancia de la libertad en el arte, que es lo que busca Kurt (Schilling).
“Yo creo en el arte libre, quería mostrar que si un sistema político comienza a tener una idea de cómo debe ser el arte, el arte está ya perdido”, ya sean los nazis o los comunistas. “Solo cuando una persona busca liberarse, puede vivir su talento”, afirmó.
HISTORIA
Una película llena de vicisitudes para los protagonistas, como suele ocurrir en las telenovelas, con personajes muy honestos y otros tremendamente malos, que traza un retrato de Alemania a lo largo de varias décadas con una ambientación muy cuidada.
Y que centra su discurso en la libertad artística y de expresión, como explicó el realizador.
Tras sorprender con su ópera prima, “The Lives of Others” (2006) -Óscar al mejor filme en lengua no inglesa- y decepcionar con la americana “The Tourist” (2010), Henckel regresa a la historia de su país con “Never Look Aay”, una película llena de giros, reencuentros y estereotipos que no ha sido bien recibida en la Mostra, donde compite por el León de Oro.
Protagonizada por Paula Beers, Tom Schilling y Sebastian Koch, la película cuenta la historia de un pintor, desde su niñez en la Alemania nazi hasta su huida de Berlín del este en busca de su libertad como artista.
EXPLORACIÓN HUMANA
“Me enamoré de la idea de hacer una exploración de la creatividad humana, de cómo es posible esta alquimia en estas personas, que transforman todas las heridas de su vida en arte”, explicó hoy el realizador en rueda de prensa.
Siempre buscó “una historia que fuera en esa dirección”, dijo Henckel, que se refirió a la importancia de la libertad en el arte, que es lo que busca Kurt (Schilling).
“Yo creo en el arte libre, quería mostrar que si un sistema político comienza a tener una idea de cómo debe ser el arte, el arte está ya perdido”, ya sean los nazis o los comunistas. “Solo cuando una persona busca liberarse, puede vivir su talento”, afirmó.
HISTORIA
Una película llena de vicisitudes para los protagonistas, como suele ocurrir en las telenovelas, con personajes muy honestos y otros tremendamente malos, que traza un retrato de Alemania a lo largo de varias décadas con una ambientación muy cuidada.
Y que centra su discurso en la libertad artística y de expresión, como explicó el realizador.








