In-D: ¡Hasta siempre, Bunker!

Hay huecos que simplemente son imposibles de llenar. Hay personas y sitios que cuando llegan a su fin son irremplazables. La escena musical independiente potosina, particularmente la del metal, ha cerrado uno de los capítulos más fructíferos de su historia. El pasado domingo la sala de conciertos “Bunker” cerró sus puertas de manera definitiva, noticia que tomó por sorpresa a la comunidad metalera potosina.
Cuesta imaginar cómo es que la escena del metal va a lograr reponerse para encontrar un nuevo recinto. “Bunker” vio sus inicios en el año 2011 bajo el mando de José Luis Sandoval y, durante más de una década, se convirtió en el único foro en San Luis Potosí que tuvo el valor de apostar por el metal nacional e internacional.
Cuesta entender cómo es que la capital potosina llegó a una crisis musical de tal magnitud. Es difícil aceptar que, poco a poco, cada vez son menos los escenarios que sirven de vitrina para las bandas de rock y metal independiente. Si bien la escena independiente potosina atraviesa por un gran momento respaldado por el surgimiento de propuestas de gran calidad, la cantidad de venues en los cuales estas pueden ser presentadas son cada vez menos.
A José Luis Sandoval hay que agradecerle el haber mantenido viva la llama del meta en la capital potosina. Hay que comprender que, personajes como él, son aquellos de los cuáles se seguirá hablando por las décadas que están por venir. A José Luis Sandoval hay que comprenderlo como lo que es, como un ser humano con su luz y su oscuridad, como un hombre que ha apostado todas los huevos a una misma canasta. Hay que entender que personajes como Jose Luis son responsables de haber traído a nuestra ciudad una opción de entretenimiento alternativa, el “lado B” de la noche nocturna de la capital potosina, el espacio underground más entrañable del que se haya podido disfrutar en los últimos años.
Con el cierre de “Bunker” se va gran parte de mi vida adulta. Un montón de vivencias junto a mi propia banda de metal, un puñado de experiencias, una lista interminable de colegas y amigos que apostamos por una misma causa. Todos los aficionados al metal tenemos una historia vivida en “Bunker” por contar. Vivimos buenas y malas, agarramos grandes parrandas, descubrimos a lo que sabe cristalizar sueños y enfrentar a los propios demonios.
El fin de la historia de “Bunker” representa mucho más que el simple cierre de una sala de conciertos. Significa enfrentarse a la gran incógnita de cómo es que va a continuar el legado del metal en nuestra ciudad. Habrá que ser pacientes para ser testigos del nuevo rumbo que tomará la escena independiente metalera dentro de la capital potosina.
Queda claro que las cosas de ahora en adelante no van a ser las mismas, se viene una reorganización absoluta. Comienza a escribirse un nuevo episodio de una de las vertientes musicales de mayor tradición en San Luis Potosí. “Bunker” ha bajado el telón de manera permanente dejando al aire una incertidumbre que pesa.
¿A dónde van a emigrar todos estos proyectos musicales de la escena metalera? ¿Quién va a tener la visión y el valor suficientes para salvarle el pellejo al metal en San Luis Potosí?
Las respuestas a estas incógnitas comienzan a formularse mientras toda la escena del metal potosino solamente tenemos una sola cosa por decir: ¡Gracias, José Luis Sandoval!, ¡Gracias Bunker!
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