Kubrick, polémico y obsesionado perfeccionista

Recuerdan al cineasta por su legado

Kubrick, polémico y obsesionado perfeccionista

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Ciudad de México.-  El director estadounidense Stanley Kubrick, quien irrumpió en el cine de forma autodidacta, se convirtió en pionero de efectos especiales y hasta hoy en día, es considerado uno de los realizadores más influyentes del Séptimo Arte.

Su obsesión por la simetría y perfección, así como la libre exhibición de escenas polémicas (que incluyeron violaciones, pederastia y drogas), son temas que aún rodean la imagen del cineasta nacido el 26 de julio de 1928 en Bronx, Nueva York. Ayer, cumpliría 91 años.

Kubrick fue amante desde muy pequeño del jazz, el ajedrez y la fotografía.

Su talento innato con la cámara (su padre le enseñó los principios básicos) le permitió trabajar en la revista “Look!” y a los 21 años ya era uno de los mejores fotógrafos de Estados Unidos.

Su incursión en el cine se dio de forma autodidacta, (se anotó como estudiante no matriculado en la Universidad de Columbia y asistió a clases de importantes críticos literarios e historiadores), con tres documentales.

El primero, un cortometraje en 16 milímetros titulado Day of fight (1951); el segundo, Flying Padre (1951), filmado en México; y el tercero The seafaners (1953). Durante esta época, fue contratado por la Unión de Marinos Internacionales para dirigir y fotografiar Los marinos, un documental industrial de 30 minutos que se constituyó como su primera producción a color.

PRODUCCIONES

Con sus ahorros realizó su primer largometraje: Miedo y deseo, que supuso un fracaso económico por lo que se dice, quiso comprar todas las copias para destruirlas. Una de las escenas más crudas es en la que la protagonista se encuentra atada a un árbol y a merced de los soldados.

Su segunda película, El beso del asesino (1955), corrió con la misma suerte sin embargo, Kubrick sobrevivió al participar en torneos de ajedrez y tocar la batería en un grupo de jazz.

Años después fundó junto a James B. Harris, la pequeña compañía Harris-Kubrick Pictures, con la que produjo sus tres siguientes proyectos: Casta de malditos (1956), La patrulla infernal (1958) y Espartaco (1960), que ganó cuatro premios Oscar.

La versión completa de dicha producción se proyectó hasta 1991, cuando se incluyeron las escenas con las que tuvo problemas de censura debido a su alto contenido de violencia y nula moralidad ya que un general romano seduce a su esclavo.

FILMOGRAFÍA

En su filmografía continuó Lolita (1962), una adaptación del clásico de Vladimir Nabokav, y que generó gran polémica al ser calificada de perversa por tener a un pedófilo como protagonista, así como Dr. Insólito o Cómo aprendí a no preocuparme y amar la bomba (1963).

Para 1968 estrenó 2001, Odisea del espacio, que marcó una época determinante en el cine de ciencia ficción y es considerada como una de las obras maestras de este género. Ganó el Oscar a Mejores Efectos Visuales.