Luis Miguel, un sol apagado

Cancelación y mal show opacaron gira del cantante

Luis Miguel, un sol apagado

A-AA+

Ciudad de México. - Lejos quedaron los años en que llenaba el escenario con su presencia, su voz, sus patadas al aire por allá, un quiebre de cintura por acá.

Hace 20 años uno salía del Auditorio Nacional satisfecho por el dinero que invirtió en el boleto. En gayola, la última fila era posible ver un sol resplandeciente, su energía llegaba al último resquicio, prendía a los suyos, ellos se entregaban.
Hoy, sale uno medianamente conforme sino es que totalmente frustrado porque, este Sol, ya no ilumina como antes.

“Coño, Micky”, se escucha entre pasillos del coso de Reforma, este auditorio que carga con una leyenda sobre el cantante, que es corroborada de inmediato por el barman del Aurea, un bar, al dentro del centro de show, puede uno acudir a aligerar el día con un buen whisky.

“Sí, es cierto”, dice un cantinero cuando le preguntan del pasadizo secreto que conecta con el Campo Marte, construido ex profeso para Luis Miguel, para facilitarle el acceso y que nadie le pida un autógrafo.

Inicia el show del Sol, el hombre que enamoraba lo mismo a jovencitas que a mujeres maduras, y conecta sus mejores hits al inicio, lo que se explica más adelante un asistente: por si suspende el show, y que la gente no se vaya sin escuchar sus temas.

Se le nota incómodo en la tarima, molesto, rabioso a veces. El Sol revela la causa: esta noche falla una consola de sonido. En redes ese mismo pretexto salió a la luz en un concierto anterior.

El pretexto le da para toda la noche, canción tras canción, voltea a su derecha, y hace aspavientos con la mano.

Hacia arriba sube la palma, para indicar que le pongan más audio a su micrófono. Hacia abajo, menor volumen.

El Sol se desespera y en un momento reclama más fuerte de lo normal. Le pega al micrófono, que más tarde azotará en la silla de madera dispuesta al centro del proscenio.

El amor se siente, se le entrega la gente, pero el cariño se corta. Entre cada canción tarda 30 segundos y hasta 2 minutos en regresar a cantar. La pausa la vive la gente a oscuras.

La teoría entre los asistentes se mueve entre sus apuestas.
“Ya se cansó-ya le pesan los años- ya no es lo mismo-cualquiera se cansaría con el tren de vida que llevó”.