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Mexicana de “El juego del calamar” vive al día en Corea

Por El Universal

Octubre 20, 2021 03:00 a.m.

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Ciudad de México. - “Para ser honesta, no me alcanza, siempre estoy viviendo al día y mi visa es de entretenimiento, así que por ley nada más puedo hacer eso, no puedo ir a un trabajo de medio tiempo como mesera o algo así”, dice Carla Fernanda Ávila, desde su hogar el Corea del Sur.

La tapatía de 28 años, actriz y modelo, ha vivido dos semanas trepidantes desde que, impulsada por amigos que la reconocieron, subió a su cuenta de Instagram una imagen de ella en la serie “El juego del calamar”.

Sólo está en un episodio y con body paint, pero sobresale en la escena porque aparece justo atrás del policía encubierto.

“No sabía lo difícil que era dar entrevistas, yo reviso todas mis redes sociales, soy mi propia mánager, representante, estilista y maquillista, debo hacer todo yo”, cuenta.

Llegó al país asiático hace cuatro años buscando una segunda carrera, tras estudiar ingeniería financiera. Un día la invitaron a participar en un casting, la experiencia le gustó y, en 2019, consiguió papel principal en el filme coreano “Barredenderos espaciales”. También es parte, una vez al mes, en programa de TV, para el cual ella misma se compra su ropa.

“Me duele el codo (risas), pero no es un gasto, es una inversión. Como dicen, hay que vestirse para el trabajo que uno quiere, no para el que tiene”, expresa.

“De lo que me pagan cubro la renta, pero también se debe saber que en esto pueden tardar en pagarte semanas, a veces digo, wow, con lo que gané puedo sobrevivir mes y medio, pero el pago tarda. Así que si amigas quieren que nos reunamos veo mi cuenta y no me alcanza. A veces a gente de confianza le digo si pueden prestarme y cuando recibo el pago, les devuelvo el dinero, o a mi mamá le pido”.

Precisamente con la agencia que la llevó a “El juego del calamar” tuvo problemas, pues ésta no cubría el pago pactado argumentando que Netflix aún no soltaba el dinero, lo cual era mentira.

Inicialmente le habían dicho que el monto le caería entre cuatro y seis semanas después de las grabaciones, pero se extendió al doble de tiempo y eso porque presionó.

“Tuve que corretear mi dinero”, recuerda, “y me pagaron menos de lo que merecía. En la serie todos los modelos traen cubrepezones y yo no por los close up”.