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Madrid. - Miguel Ríos, padre y abuelo del “rock and roll” en español, cumple este día 75 años desde una jubilación solo teórica y vigoroso estado de forma musical que hace, como sus más allegados suelen decir en broma, regrese a escenarios más a menudo que el torero Antoñete a los ruedos.
Fue en diciembre cuando el granadino lanzó su hasta ahora ¿último? adiós, en su tierra y haciendo bandera de un proyecto que nació allí, en el Palacio de Carlos V de La Alhambra, en Granada, y acompañado de una orquesta que reverdeció clásicos acuñados desde sus inicios en los años 60.
Esos comienzos estuvieron marcados por la necesidad, más bien obligación de discográficas, de versionar en castellano éxitos que triunfaron en inglés.
HISTORIA
Era la época en la que, bautizado como Mike Ríos, “El rey del twist”, hizo suyo “El twist” de Hank Ballard o “Popotitos”, traslación del “Bonny Moronie” de Larry Williams.
El 1968 marcó un punto de inflexión comenzó a apuntalar su propo repertorio, con “El río”, de Fernando Arbex, o “Vuelvo a Granada”, escrita por él mismo.
Así llegó uno de sus éxitos, “El himno de la alegría”, que en 2019 cumple 50 años. Donde habría acabado la carrera de otros muchos, Miguel acababa de empezar. Confiado en que podría construir carrera como autor, lanzó “Mira hacia ti” (1969), su primer LP, al que seguirían otros “Despierta” (1970) o “Unidos” (1971).
Con ese material inició gira “Conciertos de rock y amor”, un “tour” ambicioso y pionero.
Pronto afloró su vertiente más comprometida, de la que estos días sigue dando muestras.
En 1982 volvió a hacer historia al grabar disco en directo, más impactante que el anterior. Se trataba de “Rock And Ríos”, doble álbum que se convirtió en su mayor éxito comercial, al que siguió su gira más triunfal, al hilo del disco “El rock de una noche de verano” (1983).
El ánimo de búsqueda de nuevas vías de lo llevaron a televisión para conducir espacios que lo convirtieron en uno de los mejores cicerones de la música en español.
Así entró en los 90, distinguido como el primer roquero en España que recibía la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, de manos del rey Juan Carlos I.
Poco después, cuando la asociación artística en gira con sus amigos Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel y Ana Belén, la recordada “El gusto es nuestro” (1996), lo llevó de nuevo a lo más alto y motivó, 20 años después, que volviera a la carretera tras haber firmado su retirada en 2010 como mejor sabe hacer, sobre los escenarios.
“He transitado por mis edades con dignidad y coherencia”, subrayaba y que, pese a todo lo logrado, conserva toda la modestia para declarar: “A mí el rock no me debe nada, se lo debo yo todo”.








