A-AA+
La delicadeza con la que la francesa Céline Sciamma cuenta la imposible historia de amor entre dos mujeres en la Bretaña del siglo XVIII conquistó ayer Cannes, donde compite por una Palma de Oro que empieza a tener muchos candidatos.
Noemie Merlant y Adèle Haenel son las protagonistas de “Portrait de la jeune fille en feu”, una película que se sitúa en una época llena de convenciones y reglas que atan a sus personajes a un comportamiento tradicional. Y en la que solo aparecen hombres en sus cinco primeros minutos de metraje.








