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Los Ángeles. - En octubre de 2016, Shailene Woodley no estaba prestando atención a sus emails de trabajo. La devota ambientalista se había ido a protestar contra el ducto petrolero Dakota Access Pipeline y fue arrestada. No es de sorprender que se le pasara un correo de viejos amigos hawaianos sobre un proyecto basado en la historia de supervivencia de una mujer de 23 años en 1983. No era que no le interesara, es que estaba un poquito ocupada.
Tomó un mes que el guion llegara a las manos de Woodley, quien recuerda que lloró al leer la historia de Tami Oldham y Richard Sharp, una joven pareja que navegó en un barco de vela de Tahití a San Diego cuando un huracán casi destruye su nave y los puso irrevocablemente a la deriva. La cinta basada en su historia, “Adrift” (“A la deriva”), se estrena el viernes.
“Le llamé a mis amigos de inmediato y le dije, ‘lo que tenga que hacer para filmar esta película por favor, por favor, déjenme ser parte de ella’”, dijo Woodley.
Era exactamente el tipo de proyecto que la actriz de entonces 24 años estaba buscando. Era una historia de amor y supervivencia, de trabajar con la naturaleza, y bajo la dirección del ambicioso cineasta islandés Baltasar Kormakur, se convertiría en una de sus experiencias más salvajes ante las cámaras. Kormakur insistió en que rodaran en el mar abierto de Fiji, pese a las objeciones comprensiblemente fuertes del estudio y los financistas de la película. Pero no era negociable para el director, quien lleva toda la vida navegando barcos de vela.
“El primer día de filmación en el agua estaba soleado y fue como que ‘¡oh, es el mejor día de la historia!’, ‘no puedo creer que la gente nos pague por hacer esto’. Y dije, ¡esta es la película que estamos haciendo! ¡Ahora sí! ¡Rueden las cámaras!”.
Para el director filmar en lugares reales le da una autenticidad al producto final. En “Adrift”, todos estaban conscientes de que no era juego, o historia, sino la experiencia de una mujer llamada Tami Oldham Ashcraft que sobrevivió algo que pocos imaginan.
Woodley se apuntó para serTami y Sam Claflin para el de Richard, cuyo casting, dijo Ashcraft, es “asombroso... desde su acento hasta sus juegos y su humor”.
Kormakur coincidió en que Woodley tenía ese tipo de “espíritu libre y amor por la naturaleza” difíciles de imitar, pero también elogió su honradez emocional.
“Hay algo auténtico cuando entra en un lugar. No finge nada de manera sobreactuada, el tipo de sobreactuación que a veces se puede notar en el estilo de actuación estadounidense”.
Para Woodley, es algo más simple. “La verdad es lo mío. Sería imposible no ser auténtico ante las circunstancias”. “Lo hermoso de esta película es que es la historia de supervivencia de una mujer, pero no es una historia de un hombre o una mujer contra la naturaleza. Es una mujer que aprende a trabajar con la naturaleza para sobrevivir”.








