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Los Ángeles. - La premisa detrás del maravilloso filme de la guionista y directora Lulu Wang “The Farewell” podría ser difícil de aceptar para algunos públicos. Una familia decide colectivamente no contarle a su abuela que le han diagnosticado cáncer de pulmón y le quedan sólo tres meses de vida, pero al querer una oportunidad para decir adiós monta un elaborado ardid _ una boda _ para reunirse toda una última vez.
¿Disparatado? Quizás para los americanos lo sea, pero como descubrimos en el primer fotograma la película está “basada en una mentira real”.
Sí, Wang excavó la alocada historia verdadera de su propia familia para crear un filme que, pese a su premisa y a su marco específico, es un retrato universalmente cercano y triste de cómo una muerte inminente afecta a una familia. No manipula emocionalmente ni es tragedia. “The Farewell” es una representación estoica y honesta de una linda familia con defectos que trata de asimilar lo inevitable. Awkwafina interpreta a quien sería el equivalente de Wang. Su personaje, Billi, es una neoyorquina de 31 años cuya inestabilidad financiera y laboral empieza a convertirse en una situación temporal de juventud. Tiene problemas para pagar la renta, sus padres están al punto de no seguir ayudándola, y acaban de rechazarle beca de investigación.
Entonces sus padres le informan que su amada abuela Nai Nai (Shuzhen Zhao) se está muriendo en China. No se lo van a decir a Nai Nai, pero viajarán a verla con el pretexto de la boda de su primo, aun cuando éste apenas lleva saliendo unos meses con su novia.
Billi, que creció en Estados Unidos desde los 6 años, está en shock de que si quiera hayan pensado esconderle el diagnóstico a Nai Nai. Su madre Jian (Diana Lin) lo explica: “Hay un dicho en China: cuando te da cáncer, te mueres”. Parte de lo que te mata, cree ella, es el miedo. Más tarde alguien pregunta qué sentido tendría arruinarle el buen humor a Nai Nai con la verdad, incluso llega a convencerse por momentos.
Un viaje en avión después, todos están juntos en la casa de Nai Nai cocinando, comiendo, peleando y planeando boda ficticia muy real. Sus dos hijos se fueron de China y han vivido la mayor parte de sus vidas adultas en otros países: Haiyan (Tzi Ma), el padre de Billi, en EU; el otro en Japón. No habían estado todos juntos en 25 años, y es tan reconfortante, tensa y melancólica como debe ser una reunión.
La película es un viaje emocional estimulante y agradable, pero Wang también llena la pantalla con conversaciones profundas y una acción de fondo divertida. Hace que la dinámica se sienta universalmente familiar al tiempo que presenta un retrato auténtico de China y sus familias.








