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Iniciar un proyecto debe ser de las cosas más complejas que existen. Nada, en teoría, debería fallar. Para eso, siempre se deben poner sobre la mesa determinados factores para visualizar qué circunstancias podrían beneficiar y hasta perjudicar tu planeación.
Durante la creación de una página web, uno de los elementos más importantes a considerar es el Hosting, ese sitio en donde se aloja y resguarda el sitio web. En la Verdad Noticias hacen una simple ejemplificación para entender la importancia del alojamiento web: “es como una casa, si se construye sobre la arena blanda, tarde o temprano se terminará desplomando. Pero si se construye sobre la masa rocosa, ya pueden caer lluvias, truenos, relámpagos o huracanes, que la casa no se derrumbará”. Pareciera exagerada la descripción, pero es ilustrativa. Porque resulta cierto que si un hogar está construido sobre un terreno blando: tarde o temprano caerá, o por lo menos, no sería seguro vivir ahí. Pasaría algo similar con una página web.
Aunque también podríamos ejemplificar su significado de otra forma más simple: es imposible vivir tranquilo en un sitio en donde no confías en el arrendatario.
Por eso, antes de contratar un hosting, debes informarte sobre los tipos de hosting existentes para conocer cuál es el que más te conviene. Los hay compartidos, VPS (Servidores Privados Virtuales), dedicados, los cloud hosting y los Reseller.
Por ello, acudir a asesores profesionales, suele ser lo más acertado. En Suempresa.com, por ejemplo, simplifican esta lista de variedades de hosting a tres: hospedaje básico, en crecimiento y premium, que varían en la capacidad que tienen para almacenar información y en el número de dominios que pueden soportar. Cada uno cuenta con certificados SSL (Secure Socket Layer) para los dominios alojados con ellos, y además, en su versión premium, también ofrecen protocolos de seguridad antispam.
Durante la creación de una página web, uno de los elementos más importantes a considerar es el Hosting, ese sitio en donde se aloja y resguarda el sitio web. En la Verdad Noticias hacen una simple ejemplificación para entender la importancia del alojamiento web: “es como una casa, si se construye sobre la arena blanda, tarde o temprano se terminará desplomando. Pero si se construye sobre la masa rocosa, ya pueden caer lluvias, truenos, relámpagos o huracanes, que la casa no se derrumbará”. Pareciera exagerada la descripción, pero es ilustrativa. Porque resulta cierto que si un hogar está construido sobre un terreno blando: tarde o temprano caerá, o por lo menos, no sería seguro vivir ahí. Pasaría algo similar con una página web.
Aunque también podríamos ejemplificar su significado de otra forma más simple: es imposible vivir tranquilo en un sitio en donde no confías en el arrendatario.
Por eso, antes de contratar un hosting, debes informarte sobre los tipos de hosting existentes para conocer cuál es el que más te conviene. Los hay compartidos, VPS (Servidores Privados Virtuales), dedicados, los cloud hosting y los Reseller.
Por ello, acudir a asesores profesionales, suele ser lo más acertado. En Suempresa.com, por ejemplo, simplifican esta lista de variedades de hosting a tres: hospedaje básico, en crecimiento y premium, que varían en la capacidad que tienen para almacenar información y en el número de dominios que pueden soportar. Cada uno cuenta con certificados SSL (Secure Socket Layer) para los dominios alojados con ellos, y además, en su versión premium, también ofrecen protocolos de seguridad antispam.







