La ciencia en lengua no inglesa podría ayudar a salvar la biodiversidad

La ciencia en lengua no inglesa podría ayudar a salvar la biodiversidad
Foto: EFE

La ciencia escrita en idiomas distintos al inglés puede contener información sin explotar, crucial para la conservación de la biodiversidad mundial, según un análisis de más de 400,000 artículos científicos.

El inglés por sí solo no proporciona suficientes pruebas para tomar decisiones eficaces en esta materia, concluyen los autores.

Suele asumirse que cualquier conocimiento científico importante estará disponible en inglés, por lo que los conocimientos utilizados en los estudios internacionales se obtienen predominantemente de documentos en lengua inglesa. 

Sin embargo, una investigación publicada este jueves en PLOS Biology y dirigida por Tatsuya Amano, de la Universidad de Queensland (Australia), señala que esta suposición no es cierta.

Los investigadores analizaron más de 400,000 artículos revisados por pares -otros científicos- en 326 revistas publicadas en 16 idiomas, e identificaron 1,234 estudios que aportan conocimientos científicos para salvar especies y ecosistemas.

Según los autores, el número de estudios en lengua no inglesa que se publican está aumentando, especialmente en áreas geográficas y para especies en las que el conocimiento en lengua inglesa es escaso, incluyendo América Latina y otras regiones donde la conservación es más necesaria.

"Estos resultados tienen importantes implicaciones para los esfuerzos globales que abordan la crisis de la biodiversidad".

Los autores constataron que la incorporación de estudios en lengua no inglesa puede ampliar la disponibilidad de pruebas científicas sobre especies (entre un 5 y un 32 %) y ecosistemas (12-25 %). Para Amano, "esto puede cambiar las reglas del juego". 

A su juicio, la mayoría de estudios y evaluaciones mundiales sobre la biodiversidad informan de "importantes lagunas" en la disponibilidad de conocimientos científicos, a menudo sin haber explorado la ciencia escrita en lenguas distintas del inglés. 

Los resultados de esta investigación indican que hacer el mejor uso posible de la ciencia en lengua no inglesa puede ser un enfoque rápido y rentable para colmar esas lagunas, facilitando una aplicación más amplia de la conservación basada en pruebas a nivel mundial. 

"Cuando está claro que el inglés por sí solo no nos proporciona suficientes pruebas científicas para tomar decisiones eficaces en materia de conservación, no podemos permitirnos pasar por alto ninguna prueba que haya por ahí al tratar de abordar esta cuestión urgente".