¿Qué es la agorafobia y cómo se trata?

¿Qué es la agorafobia y cómo se trata?

La agorafobia es la aparición de temor o ansiedad por el hecho de estar en situaciones o en lugares donde puede resultar difícil escapar o en los que puede que no se disponga de ayuda.



Los ejemplos habituales que generan ansiedad incluyen pararse en la fila de lugares públicos como un banco o un supermercado, usar el transporte público o viajar en avión, permanecer en un espacio abierto, como un estacionamiento al aire libre, permanecer en espacios cerrados como el cine o el teatro y estar solos fuera de casa.


De acuerdo con John W. Barnhill, médico del Hospital Presbiteriano de Nueva York, esto les afecta a tal punto que, en ocasiones, prefieren recluirse en sus casas porque incluso estas situaciones les podrían generar un ataque de pánico.


Según el especialista, este trastorno afecta más a las mujeres que a los hombres, y la edad promedio en la que aparece es a los 35 años y si no se trata, generalmente, sigue un curso fluctuante, con altibajos.


Por lo anterior, Barnhill explica que, lo ideal es que acudan con un especialista que pueda atender específicamente la causa que desarrolló el trastorno, aunque también la persona puede crear su propio método de terapia, es decir, con base en sus experiencias, puede aprender a evitar las situaciones que desencadenan los ataques de ansiedad.


Sin embargo, el hecho de limitarse a evitar situaciones puede restringir de forma significativa la vida de la persona, por ello es mejor aprender estrategias de relajación, sobre todo, deben aprender a controlar su pensamiento y con ello podrán modificar su comportamiento. Por lo general, no se utilizan fármacos o antidepresivos, al menos que el psiquiatra los administre.


Por último, el experto asegura que se trata de este trastorno cuando la persona ha experimentado esta sensación de ansiedad en cualquiera de los escenarios ya mencionados, por al menos seis meses.


Además, los especialistas sospechan de este problema si los síntomas casi siempre están desencadenados por las mismas situaciones, si constantemente piensan en escapar, si la preocupación es desproporcionada respecto al peligro real o si los síntomas provocan un malestar significativo que perjudique notablemente su funcionamiento.