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Con una muestra de danzas regionales de la zona Media y Huasteca, la Compañía Estatal de Danza Folclórica del Gobierno del Estado ofreció una función a pesar de la poca asistencia de público en el Teatro Marco Antonio Garfias de los Santos del Centro de Difusión Cultural Raúl Gamboa, como parte del programa “¡Viva México!”.
La “Danza de los caballitos” de la zona Media, la “Danza de las varitas” de los indígenas de la Huasteca potosina, y una representación de las danzas del Xantolo en las comparsas, fue lo que ofreció la compañía con la dirección de Francisco Zárate Oliveros, es de las pocas funciones que ha realizado la agrupación a tres años de su creación.
Hasta la fecha, los bailarines que provienen de diversos grupos de folclor de los Colegios de Bachilleres y egresados de la Escuela Estatal de Danza Folclórica, no tienen ningún salario por parte del Gobierno del Estado. A pesar del apoyo que prometió el gobernador Juan Manuel Carreras hace casi tres años en la función de presentación.
En entrevista posterior a la función con Francisco Zárate Oliveros, destacó que, sí hacen falta recursos económicos para la creación de vestuarios, otra de las carencias de los bailarines de la compañía. El director, mencionó que hay un plan de otorgarles una beca a los bailarines que conforman el elenco actual.
Sin embargo, el reto para el Gobernador y el Secretario de Cultura, está en poder generar una infraestructura económica que les permita a los bailarines de la compañía sobrevivir de forma digna. Así como para los proyectos de investigación y rescate de las danzas regionales en las tres zonas geográficas más importantes de San Luis.
Otra de las necesidades, es darles más difusión a las actividades de la compañía, para que no bailen en un auditorio o teatro con poca asistencia de público. Desde hace muchos años, el proyecto de una compañía estatal que rescate las danzas regionales había estado frustrado, y también es necesario que la agrupación tenga funciones incluso en el extranjero.
En la cuestión de coordinación de algunos cuadros coreográficos, sí hace falta más ensayo por parte de los bailarines, pero esto se logrará cuando tengan el respaldo institucional suficiente para poder generar un entrenamiento adecuado y un lugar digno para ensayar; y evitar así un proyecto cultural incompleto.
La “Danza de los caballitos” de la zona Media, la “Danza de las varitas” de los indígenas de la Huasteca potosina, y una representación de las danzas del Xantolo en las comparsas, fue lo que ofreció la compañía con la dirección de Francisco Zárate Oliveros, es de las pocas funciones que ha realizado la agrupación a tres años de su creación.
Hasta la fecha, los bailarines que provienen de diversos grupos de folclor de los Colegios de Bachilleres y egresados de la Escuela Estatal de Danza Folclórica, no tienen ningún salario por parte del Gobierno del Estado. A pesar del apoyo que prometió el gobernador Juan Manuel Carreras hace casi tres años en la función de presentación.
En entrevista posterior a la función con Francisco Zárate Oliveros, destacó que, sí hacen falta recursos económicos para la creación de vestuarios, otra de las carencias de los bailarines de la compañía. El director, mencionó que hay un plan de otorgarles una beca a los bailarines que conforman el elenco actual.
Sin embargo, el reto para el Gobernador y el Secretario de Cultura, está en poder generar una infraestructura económica que les permita a los bailarines de la compañía sobrevivir de forma digna. Así como para los proyectos de investigación y rescate de las danzas regionales en las tres zonas geográficas más importantes de San Luis.
Otra de las necesidades, es darles más difusión a las actividades de la compañía, para que no bailen en un auditorio o teatro con poca asistencia de público. Desde hace muchos años, el proyecto de una compañía estatal que rescate las danzas regionales había estado frustrado, y también es necesario que la agrupación tenga funciones incluso en el extranjero.
En la cuestión de coordinación de algunos cuadros coreográficos, sí hace falta más ensayo por parte de los bailarines, pero esto se logrará cuando tengan el respaldo institucional suficiente para poder generar un entrenamiento adecuado y un lugar digno para ensayar; y evitar así un proyecto cultural incompleto.








