FASE 29 1/2 de Luz Teresa Velarde
Mirar la luna para hablar del cambio

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En la Galería José Jayme de la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí se presenta Fase 29 1/2, exposición de grabado y obra reciente de la artista Luz Teresa Velarde, quien toma como punto de partida el ciclo sinódico de la Luna para construir una serie de piezas sobre la aparición, la transformación y aquello que permanece incluso cuando deja de ser visible.
La muestra parte de una pregunta: "¿Qué continúa existiendo cuando dejamos de mirar?". El planteamiento atraviesa las obras y propone una relación con la Luna que va más allá de su representación. El ciclo de 29.5 días funciona como una estructura para pensar aquello que cambia frente a aquello que permanece, la Luna conserva su superficie, aunque desde la Tierra su apariencia se transforme de manera constante.
Para Velarde, la observación de la Luna comenzó como una inquietud personal que poco a poco se convirtió en un proyecto artístico. "Siempre la luna como que me llegó un momento en que me empecé a como obsesionar con ella", explica en entrevista para este medio. Comenzó a fotografiarla y a trabajar alrededor de ella hasta que encontró en sus ciclos una manera de organizar la serie. "La luna al final de cuentas siempre es igual, ¿no? Los que cambiamos probablemente somos nosotros", señala.
LA MATERIA TAMBIÉN CAMBIA
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La exposición reúne piezas realizadas con diferentes procesos y materiales, entre ellos el grabado en placa de cobre, el añil, la grana cochinilla, el collage, el chine-collé con papeles de arroz y las transferencias. Estos recursos permiten generar variaciones de color, textura, transparencia y absorción que acompañan la idea de transformación presente en la muestra.
Uno de los materiales que más interesó a la artista durante el proceso fue la grana cochinilla. Velarde comenzó a experimentar con el pigmento y descubrió que sus resultados podían cambiar según las sustancias utilizadas. "Si le ponen alcohol, te hace una cosa, si le pones vinagre, otra, si le pones limón, otra... si le pones bicarbonato, otra", cuenta.
La imprevisibilidad del material también modificó sus expectativas sobre las obras. La artista recuerda que en uno de sus experimentos buscaba obtener una luna roja y el resultado fue distinto: "Yo quería la luna roja y de repente me hizo morada". El comportamiento de la cochinilla se convirtió así en parte del proceso creativo y en una forma concreta de experimentar con el cambio.
En las obras, las zonas de mayor saturación se relacionan con la presencia y la materia expuesta, mientras que el blanco y el espacio vacío construyen una idea de noche entendida como pausa, distancia y latencia.
UNA OBRA CONSTRUIDA
ENTRE VARIAS MIRADAS
Aunque la producción parte del trabajo de Velarde, la exposición también muestra la importancia de las personas que participan en las distintas etapas de construcción de una obra. La artista trabaja con el fotógrafo Leonardo y con George, quienes intervienen desde sus propias miradas una vez que las piezas están realizadas.
Velarde explica que entrega sus trabajos al fotógrafo para realizar las tomas y que, a partir de ahí, también surgen conversaciones sobre títulos y decisiones visuales. Con George, en cambio, existe una dinámica basada en la observación y la crítica directa. "Cuando alguien tiene un buen ojo, te ayuda bastante. Porque el otro ojo ve mejor que tú. Ve lo que tú no quieres ver", afirma.
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