Fragmentos

Fragmentos

No tiene sentido volver a ayer, 

porque entonces era una persona distinta,  a esa persona distinta la busco a veces en un lugar que huele a relato viejo, luego el hombre de overol polvoriento la secuestra y dura días en la casa de manecillas heladas, sufriendo por nada.

Nunca recuerda la ventana por donde podía escapar,

Nunca recuerda, hasta que una mujer de blusa verde

se asoma por la correcta y le guiña el ojo. 

Ella escapa

Busco a la que comenzó con todo esto, busco a mi que tomó la forma de fósil  y la  secuestran de vez en cuando, canario torpe, que da topes en el cristal, porque el secuestrador conoce el sabor de sus pasos y cada cuando suele tropezar con la baldosa.

A veces es mi como un eco que cambia. Quizás son tres yo,  una que ahora nace  en el instante en que se van las otras dos.