Las ovejas aprenden a contar pastores

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Las ovejas aprenden a contar pastores

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Este poema que escribiré será el número 1747, 

pero no sé cómo empezarlo, 

lo tenía en la punta de la lengua y lo he olvidado. 

Sólo sé que hay fotografías de perros en los postes, 

perros extraviados, 

como mis poemas que huyeron en silencio. 

“Recompensaré a quien encuentre este poema, 

se le vio por última vez en los alrededores 

de la Plaza de Armas; 

no es de buena raza, pero agradece todo”. 

Mientras esto sucede buscaré manzanas, 

periquitos de amor, ciruelas claudias.