Recuperan su esplendor palacios de ciudad maya de Kulubá

El sitio arqueológico, sin fecha de apertura

Recuperan su esplendor palacios de ciudad maya de Kulubá

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Mérida.- El Palacio de los Mascarones y otros edificios que se mantienen de pie en la zona ecoarqueológica de Kulubá, en el suroriental estado mexicano de Yucatán, volverán a tener el esplendor de antaño, cuando los antiguos mayas veneraban el cosmos, el agua, la fertilidad y el medio ambiente.

“Tenemos un plan para recuperar también la arquitectura del Palacio de los Chenes, el Palacio de las U y otros edificios mayas de ese lugar”, revela a Efe Alfredo Barrera Rubio, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

La zona ecoarqueológica de Kulubá, que aún permanece escondida en la selva baja y un rancho ganadero de Tizimín que desde el año pasado adquirió el INAH, fue descubierta en 1939 por el investigador estadounidense Wyllys Andrews.

Cuenta con tres núcleos principales, distribuidos entre cenotes y rejolladas, que son “depresiones donde los mayas cultivaron cacao, en cuyo lecho hay pozos prehispánicos”, explica el investigador.

En el lugar, el visitante puede observar la reconstrucción de un fragmento del friso sur del Palacio de los Mascarones, protegido por una estructura de madera y paja, edificios con formas piramidales, basamentos habitacionales y construcciones menores asociadas.

SITIO

Para los mayas, las rejolladas también eran consideradas portales al inframundo, como se puede observar en algunos edificios de Kulubá, cuya arquitectura, escultura y patrón de asentamiento reflejan la relación de los antiguos habitantes con el cosmos y la naturaleza.

Aunque el sitio, que se extiende por nueve kilómetros cuadrados, aún no está totalmente abierto al público, el visitante tiene acceso para observar y entrar al Palacio de los Mascarones, cuyos rasgos arquitectónicos son visibles en cada parte de la estructura, que estaba situada en medio del rancho ganadero.

Cada edificio muestra elementos de la cosmovisión, ideología y religión que compartían los antiguos habitantes con Ek Balam, otra zona arqueológica ubicada también en la parte oriente de Yucatán.

SIMBOLISMO

Esos elementos compartidos se reflejan en el simbolismo de la decoración arquitectónica de varios edificios, “en los que se representan portadas del Monstruo de la Tierra o del inframundo”.

Barrera, del Centro INAH Yucatán, explica que por la cerámica, obsidiana y técnica pictóricas Kulubá fue también enclave de los itzáez, o mayas de Chichén Itzá, aunque en el Clásico Tardío (600 a 800 d.C.) tuvo mucha interacción con Ek Balam.