Apuntes de un naufragio

La factura más alta de los comicios de hace una semana en San Luis Potosí le ha tocado al Partido Acción Nacional. Apenas pudo mantener un distrito federal y regaló el mayor triunfo que pudo haber obtenido una vez perdida la gubernatura: la alcaldía capitalina.

Apuntes de un naufragio

Al cuarto para la medianoche del domingo 6 de junio, el auditorio de la sede estatal del PAN era un corredor de lamentaciones. A esa hora ya tenían claro que no tuvieron una representación cierta en seiscientas de las 3 mil 500 casillas. Y lo que faltaba por saber ya mejor no lo contaban, pero lo intuían.

Muchas de las copias de actas de cierre estaban tan borrosas que no era posible leer las cifras de las votaciones finales; en los peores casos, no se veía ni el número de casilla ni su procedencia. Un despepute inconcebible en un proyecto que competía por la gubernatura y que unas horas antes había dado el anuncio de una ventaja solvente. No solo era que los datos estaban fluyendo lento, sino que otros habría que sacarlos Dios sabe de dónde y cuándo, pero no esa noche. En términos concretos, no tuvieron nunca control de la jornada electoral.

Pasada medianoche, entraban y salían del auditorio porque ni qué capturar había; buscando un lunchbox sobrante, una galleta o una bebida con azúcar. Desmoralizados y sin cabeza que medio les diera rumbo, que les dijera alguna mentira piadosa para ganar tiempo, que les prometiera que aquello era una situación menor pero ya vendrían los datos y con ellos las cifras victoriosas. Los jefes estaban con el candidato en otra parte. 

No hubo forma de salir a pelear con datos porque no los hubo en ese momento. Y no los hubo porque no cuidaron tener las representaciones de casilla completas y ciertas, un descuido de nivel básico. Tuvieron en campaña hasta la oferta de transmisión de los datos vía handhelds, con un aparato para cada representante para que enviara foto, pero la vieron innecesaria. Que no querían compromisos. 

De lo ocurrido debe tener medida más precisa el abogado Gustavo Barrera López, realizador histórico de organismos electorales ciudadanizados, que en un hilo tuitero reprendió: “pensaron que la contienda era por la sociedad de alumnos de una secundaria, nunca hubo un órgano de gobierno de la coalición, no hubo lealtades, no partió  #SíporSanLuis de estrategias jurídicas ni electoral al final les tembló el pulso… y nos entregaron”.

Y destacó lo que ya se veía en esa campaña adolescente, de Club de Tobi: “los estrategas –si es que los hubo- se olvidaron que la guerra electoral no era un juego, ni un catecismo, ni un manual de buenas intenciones”. 

 

“¡SÁLVESE QUIEN PUEDA!”

 No, cuatro dirigentes estatales de partido para posar en las fotos y presidir ruedas de prensa coalicionistas no constituyen necesariamente y por sí “un órgano de gobierno de la coalición”, como bien lo destacó el abogado Barrera. Quienes más lo notaron fueron los candidatos y las candidatas a diputados locales y federales.

Marianela Villanueva, que dio una increíble y digna batalla por el distrito 2 federal, el feudo de los Gallardo, recibió más ayuda de los panistas que del partido donde milita, el PRI, para planchar las peculiaridades de las disputas por las presidencias municipales. La misma historia por las alcaldías que no fueron en coalición y se enfrentaron PRI contra PAN, o PRI contra PRD, o PRD contra Conciencia y PRI. Un campo minado de disputas territoriales. El mismo problema enfrentó Sara Rocha Medina por el distrito I. Más hecho a las peculiaridades de su distrito, Mauricio Ramírez Konishi se fue por lo suyo sorteando pleitos.

Los panistas revisan una y otra vez las diferencias entre los resultados de diputados locales ganadores del PRI y los de Octavio Pedroza: el candidato a gobernador de la coalición sale más abajo en todas. Lo mismo pasa con Mónica Rangel y los candidatos a diputados de Morena en varios distritos. 

A la hora de comparar los votos de los candidatos a diputados con los de los abanderados a gubernatura del PAN y de Morena, salen con menos; los números de Ricardo Gallardo, en cambio, se elevan en ese ejercicio de contraste. Notorio en los distritos locales XI y XIV, de priistas, y el XIII, que ganó una panista ligada a Marco Gama Basarte; las victorias fueron para Gallardo en el XI y XIV y para José Luis Romero Calzada en el XIII.

Sucede lo mismo hasta con los números del distrito II local, que ganó el panista Rubén Guajardo Barrera con una cantidad de votos más parecida a la de Ricardo Gallardo Cardona (unos 29 mil 700) como candidato a gobernador del PVEM-PT y superior a la de Octavio Pedroza Gaitán (27 mil 359). 

Panistas, y priistas también, dan por supuesto que cada candidato a diputado del PRI y del PAN que pudo negociar con Gallardo y el Verde, lo hizo. Si no para ganar, sí para evitarse dificultades innecesarias. Y al candidato de la coalición que lo partiera un tren. 

 

SE ACABÓ "EL COMBO"

No estuvo más solidario con Pedroza Gaitán en las horas más bajas el aliado y “brother”, Enrique Galindo Ceballos, candidato a alcalde por la coalición Sí por San Luis. Una vez anunciada su victoria, sostenida en dos tercios con votos panistas, dejó solo a su amigo el ex candidato a gobernador con sus reclamos de fraude, exceso de gastos de campaña y demás. 

Con acentuada urgencia, declaró a prensa su inmediata disposición para trabajar por San Luis “sin colores” y resaltó que no hubo ninguna rispidez con el Verde. “Avida approbatione”, o algo así.

Octavio insistió en llevarlo como candidato a la alcaldía; se entercó. Y de ahí la publicidad millennial esa del combo de cadena hamburguesera, la que desaconsejaba comprar pollo porque estaba “echado a perder”. 

Galindo sumó 143 mil 630 votos, 90 mil 810 de ellos del PAN y 40 mil 633 del PRI; el resto son aporte del PRD y Conciencia Popular. Si hubiera ido solo con su partido, el PRI, Leonel Serrato (110 mil 870) y Xavier Nava (53 mil 589) le habrían pasado por encima, en los números tal y como quedaron. 

Nava ganó para el PAN la alcaldía capitalina y todo fueron reproches porque nunca se afilió. Ahora la gana un priista pragmático con los votos del PAN, pero no para el PAN. Y posiblemente no vuelva a haber un panista en ese cargo en varios trienios. 

LA MEDIA VUELTA

Ex diputado local y federal por el PRI, ex alcalde de Tampacán, Christian Joaquín Sánchez Sánchez apoyó el proyecto de Octavio Pedroza Gaitán en la interna panista. Lo hizo la familia Sánchez, de lleno. El nombre de su hermano, funcionario municipal y al frente de una mesa de votación panista, aparece entre las impugnaciones que presentó Xavier Nava en tribunales. El interés de Sánchez es el poder de una curul federal que ayude a resolver un tema penal familiar. 

Llegado el triunfo interno y la hora de darle forma a los compromisos, en este caso una curul federal, Octavio no estuvo en condiciones de resolverle a Christian Sánchez, porque los hilos del partido que lo llevaron a la candidatura no eran suyos. Además estaban las “pegas”, las quisquillas por los modos de la familia Sánchez para hacer y patrimonializar la política, el tono moral y esas cosas tan gazmoñamente blanquiazules. 

El político huasteco no esperó y se subió al tren de Ricardo Gallardo por el Verde. Poder vertical sin fugas en su partido, Gallardo lo reclutó y le dio espacio. Sánchez hizo a fondo la tarea, con un despliegue de dominio territorial para arrollar también al candidato a diputado federal que buscaba la reelección, el panista Marcelino Rivera. 

Era tómalo o déjalo cuando se lo propusieron. Y Octavio lo dejó ir.


LA TIRA DE LAS NETAS 

 

UN IMPUESTO POR CONTAMINAR

Sólo si emitir CO2 cuesta dinero, los gobiernos, las empresas y los individuos cambiarán su comportamiento y dará oportunidad a energías que ni imaginamos”.



William Nordhaus, economista especializado en los costos del cambio climático y promotor de un impuesto a usuarios de combustibles fósiles para disuadirlos de su uso, en entrevista sobre los escasos avances de los tratados de Tokio y París para reducir el uso de petróleo como energía. XL Semanal. 


QUE LA 4T LE PIDA DISCULPAS…

Escribió alguna vez Octavio Paz que los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos”.



Alberto Fernández, presidente peronista de Argentina, en polémica y desacertada referencia en un discurso de recepción al presidente de España sobre las oleadas de inmigrantes europeos que conformaron gran parte de la identidad social de su país. Lo que Octavio Paz redactó es esto: “Los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos de los barcos”. EFE (9/VI). 


LA INCLUSIÓN EMPIEZA POR LA MIRADA

Lo peor es cuando una madre aparta a un niño porque le das miedo. Hay que educar a los niños para que comprendan que no todo el mundo tiene el mismo aspecto. Normalizar la situación”.



Tilly Lockey, la adolescente británica con brazos robóticos que hace campaña porque este tipo de prótesis sean incluidas en la cobertura de las instituciones públicas de salud. Tilly perdió los brazos a los 15 meses de edad; la amputaron para que sobreviviera a una septicemia por meningitos. Santander Womennow (10/VI).