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Burocracia en alerta

Por Adriana Ochoa

Julio 04, 2021 03:00 a.m.

Es lo de siempre en cada cambio de administración estatal: sindicatos que reclaman su cuota sexenal de basificados y gobiernos salientes que acceden después de un tironeo a cuanto los sindicatos pidan, porque en las filas de beneficiados con plazas definitivas van sus protegidos, parientes, ahijados y también las novias, con el regalo bajo el brazo de “una seguridad laboral”, impagable en esta época de empleos precarios, outsourcing y afores en lugar de pensiones.

Si el sucesor en el gobierno va en sintonía con el saliente, como Juan Manuel Carreras López con su ex jefe Fernando Toranzo Fernández, de la nómina de herencias no habrá queja. Se respeta sin retobos la lista de parientes buenos para nada, enchufados, recomendados, lealtades premiadas, alcahuetes, compadres, amigos y amigas de los antecesores. 

En caso de perfil problemático, tarugo con iniciativa o nostálgico de reflectores del sexenio anterior, se le coloca en una discreta oficina en donde un desfiguro o una salida en falso no tengan consecuencias. 

No se sorprenda si encuentra que hay oficinas con ocho empleados para la función de desenroscar un foco cuando éste se funda. La pandemia, con el confinamiento obligado de la burocracia, demostró que al gobierno estatal le sobran voceros, directivos de golferías con nombres abracadabrantes, jefes de oficinas inútiles, asesores en redes sociales que ni idea tienen de cómo se abre una cuenta de Twitter y coordinadores de festivales culturales inexistentes. 

Cuando no se llevan bien el sucesor y el antecesor en la jefatura del Ejecutivo, el entrante hará el mayor escándalo posible por los enchufados de fin de sexenio que le dejaron y si acaso despedirá a los más débiles, a los que menos reclamen y tengan “palancas” más endebles. 

El entrante hará entonces un solemne anuncio de austeridad y ejecutará un justiciero recorte en las nóminas, sólo para abrir lugar a los suyos que le acompañarán en la aventura sexenal, nunca para hacer un verdadero ahorro.

Pero por lo general, enchufados y enchufadas de base se quedan porque se quedan. La dificultad no es de qué humor los reciba el sucesor de quien los deja, sino qué lideresa hará de canguro para portearlos a las nóminas más cómodas y de ser posible con nivel 13, el más alto de la burocracia de plaza de-fi-ni-ti-va. 

Este alambicado proceso ya está en marcha hace meses, desde antes de las elecciones. Predecible como ristra de ajos, puntual cada fin de sexenio. El  elemento diferente es que en esta ocasión algo cambia desde las urnas: si los tribunales y revisores financieros no determinan una sorpresa, el que llega promete ser todo un accidente mayor para la burocracia.

En el ayuntamiento capitalino, Ricardo Gallardo padre tapizó de litigios laborales los tribunales. Por la cantidad de irregularidades reclamadas por los despedidos, Xavier Nava Palacios tuvo que negociar de uno por uno, pues pelearlos no tenía mucho sentido, iban a ganarlos los promoventes por la forma desaseada como se les despidió y aún con plaza.

Ricardo Gallardo Cardona, el gobernador electo, ya anunció que actuará por la austeridad y en campaña prometió cambiar algunas dependencias al interior del estado, la misma vaina que López Obrador no ha podido hacer y ha dejado discretamente por la paz porque reubicar secretarias sale muy caro y se le iba a ir el sexenio en demandas laborales. Nos quedamos esperando, y hasta ofrecimos el lugar, la reubicación de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes a San Luis Potosí, como anunció el presidente en sus planes de relocalización de secretarías. 

Según el INEGI, Juan Manuel Carreras recibió el gobierno con una nómina de 62 mil 421 empleados estatales, entre eventuales, de confianza y 46 mil 866 de base. Éramos en ese entonces el décimo lugar a nivel nacional entre los estados con mayor nómina de empleados inamovibles. Sería magnífico que pudiéramos saber con precisión cuántos burócratas deja a su sucesor Carreras.  

Las señoras de los sindicatos más grandes ya están en pie de lucha que les cumplan basificaciones y otros regalos de buena fe que piden. Reclaman que les adeudan plazas y más plazas. Tratarán de mantener su estatus. Pero la trayectoria de las administraciones gallardistas no da para gustos, al contrario, lo que se teme hagan, eso harán.

Muchos sindicalizados tienen temor de lo ya sabido de los estilos autoritarios del exalcalde soledense, si se hace realidad. Esperan despidos, reubicaciones, y tratos nada comedidos. Esperan también la exigencia de una opinión ligada y absolutamente leal al proyecto, pues habrá escasa tolerancia a disidencias.

Y si hay diferendo entre sindicatos y gobernante, se duda que los primeros consigan un aval entre los ciudadanos, por el contrario. Han sido años de exponer hasta el cansancio que al gobierno estatal le sobran empleados, a cargo de los impuestos que pagamos. No hay un solo criterio de austeridad y eficiencia; si lo hubiera tendrá que partir de una reforma de fondo a las estructuras de gobierno, 

No es nada improbable que Gallardo se meta con pasión y ánimos de doma en el berenjenal de combatir a la burocracia, no para redimensionar al gobierno, que tanta falta le hace, sino para hacer sus espacios y poner a los suyos. 

Que pase sobre los derechos laborales de más de diez hasta puede que le consiga algunos aplausos, pues la poderosa burocracia potosina genera hace tiempo tan poca empatía entre los ciudadanos. Por excesiva, cara y poco productiva.


LA TIRA DE LAS NETAS 

MECENAS DE LOS “NINIS”, AHÍ LES HABLAN…

La incapacidad de gobernar conduce a la atrofia de la disposición mental para producir, contextualizar y crecer”.



Edgar Morin, filósofo y sociólogo francés, respecto de los gobiernos que recurren a la dádiva y anulan la cultura del esfuerzo. El pensador cumplirá 100 años el 8 de julio y dio una entrevista magistral para la televisión francesa. La Grande Libraerie.

SI NADIE LAS VOTÓ…

Es bueno que las parejas de quienes gobiernan sean fantasmales, es decir, que solo aparezcan fugazmente muy de vez en cuando. Vaya que hemos sufrido por esposas metiches, como Marta Sahagún”.



Federico Arreola, en su columna de opinión en SDP Noticias (02/VII).