"Mi curul por una pipa"

Cada que toca revisión a las tarifas de agua potable en San Luis Potosí, el debate que gana volumen es un remedo con fervientes alegatos clientelares, pocos parámetros racionales y nunca soluciones. Un despropósito en una ciudad que depende al 50% de un acuífero sobreexplotado, un acueducto estatal caro e ineficiente y una red de distribución que se deshace de vieja.
La tarifa promedio la propone el organismo operador, el Interapas, con base en una metodología establecida por decreto, el 594. Y el Congreso dispone si la propuesta pasa o no. El último aumento se dio en 2017, cuando era alcalde el padre del ahora gobernador, Ricardo Gallardo Juárez.
Si la propuesta tarifaria del agua tiene que calcularse por decreto y la aprueba el Congreso, desde luego el tema obedece a la política, no a la realidad, mucho menos al mercado. De lo contrario, sería mucho más alta. En Querétaro, la tarifa promedio más baja supera los 30 pesos por metro cúbico, en Pachuca los 40 y en Cancún los 60. Aguascalientes y Guanajuato lo pagan en 27 pesos y San Luis Potosí en $18.8. Incluso Matehuala y Ciudad Valles tienen tarifas más altas, se queja Interapas desde hace más de un trienio.
El atasco anual en las tarifas del agua en el caso del municipio de San Luis Potosí es absolutamente político. El decreto con su metodología es para todos los organismos operadores, sean municipales, paramunicipales o, como el Interapas, intermunicipales. Pero el voto de los diputados es un albur caro.
No pagamos por el agua algo medianamente cercano a la realidad de llevarla hasta las casas. El ineficiente acueducto estatal concesionado El Realito cobra más por metro cúbico a su cliente rehén (decir “cautivo” es ponerle paños calientes), el Interapas. El dueño es el gobierno estatal pero lo administra una empresa.
Con un nivel de subsidio forzado a la tarifa, desde luego que el Interapas tiene déficit. Si a ello se le suma una lista de morosos que no pagan, el ingreso suficiente para que el organismo opere es imposible. De esa lista, el impago más grueso en montos se lo lleva un segmento “premium” de desarrolladores de fraccionamientos, empresas y jetsetters localitos que demandan si se ventila su dorado nombre junto a su adeudo impune. No hay autoridad ni intención siquiera que les haga pagar.
Un alza de casi 25% a la tarifa del agua para el año próximo, hecho a partir de lo que ordena un decreto, desde luego que es escandaloso, más si se pretende dejar fuera que desde hace cinco años no se mueve y este año la inflación ronda 9%, si bien nos va.
Si el alcalde capitalino no tiene un respaldo suficiente en el Congreso del Estado, toda propuesta sólo servirá para dar material a legisladores adversos, bocinas de radiocontrol o deseosos de vestirse de luces con el discurso plano y sin contexto del daño al bolsillo del pueblo. Sesgo, un elemento para apartarse gozosamente de la realidad, para sostener a conveniencia un sofisma, un prejuicio o un falso debate.
La lógica es que no se aprueba alza ninguna al agua porque el Interapas es deficitario en su tarea y obligación con los potosinos. No lo “merece”. Que la decisión de dejarle una tarifa probadamente deficitaria de seguro contribuirá a que el organismo se vuelva eficiente. Y que dos más dos dan cinco sólo para nuestros atolondrados legisladores. Semejante milagro de administración pública, ni “La Bartola” de don Chava Flores.
El estelar carpero ha sido el gobernador, Ricardo Gallardo Cardona, con su indignada embestida de insultos contra el director de Interapas Enrique Torres López, en el cargo a propuesta del alcalde capitalino, Enrique Galindo Ceballos.
Gallardo acusó al director de Interapas de hacer las cosas “al chingadazo” y “de no tener madre”. El nivel de su alegato descendió a sótanos chimoleros: “El director del Interapas yo no sé qué piensa, qué tiene en la cabeza, yo creo que caca”.
Gallardo descargó su andanada contra un fusible, el director de Interapas, no sobre el alcalde capitalino, Enrique Galindo Ceballos, responsable al fin de la reunión de la Junta de Gobierno del Interapas que decidió la propuesta de subida tarifaria. Galindo no fue, impopular como es el tema; su secretario general, Fernando Chávez, desempató la decisión con un voto de dudosa legitimidad.
El alcalde no ha entrado en el enganche del gobernador, por pura matemática parlamentaria: la subida tarifaria propuesta no va a pasar en el Congreso, con mayoría gallardista. Y el Interapas arrastrará un déficit de ingreso más amplio el año que entra, con el posible adicional de un estiaje severo.
Este año ha sido difícil en San Luis Potosí por el desabasto de agua, entre escasez y fallas del acueducto. Vecinos exasperados, cierres de calles, la retención violenta de operadores de pipas en las colonias y el asesinato de uno de ellos, son derivas de las que nuestras autoridades ya deberían aprender algo.
Merecemos sobre el tema una conversación pública que esté a la altura del reto, con propuestas de solución inteligentes y a plazo más largo que la próxima elección. Merecemos algo más que el espectáculo infantil de insultos escatológicos, cacerías de brujas y demagogia facilona. Que la indignación del gobernador se convierta ya en mayor presupuesto para que el abasto de agua en la capital del estado no sea un lujo. Puede empezar por dejar de tirar el dinero de los contribuyentes en conciertos de raperos del Grammy y cantores narcocheros para aplicarlo en mejoras a la red de agua potable, a construir las presas que se necesitan.
Si nada racional son capaces de hacer los que deciden, queda la opción de incluirlos en los reclamos por inducir la quiebra del ya de por sí deficitario sistema operador de agua potable.
Cuando el desabasto apriete, que los diputados resuelvan a la velocidad que les impela el miedo, retenidos en la calle, amenazados y bañados en insultos como los piperos que este año han vivido la violencia de enfurecidos vecinos. “¡Mi curul por una pipa!”, que griten como el monarca inglés que ofrecía su reino por un caballo, perdido el suyo y con la batalla perdida.
Nada hay más caro que lo que escasea.
ROLLOS SUELTOS
EL ORIGEN DE LOS OPLES: Coincidirá la nube de debate sobre la reforma electoral obradorista con el aniversario del primer organismo ciudadano local de elecciones. El Ceepac presentará un documental de su propia factura que bien ayudará a recordar que San Luis es cuna de la ciudadanización de autoridades electorales, una contribución que posibilitó elecciones competidas y la alternancia.
PIENSE ANTES DE HABLAR. A propos, no estará mal que personajes de la “nueva” izquierda de elastano, viera este producto audiovisual con atención. Que la lista de invitados en esta categoría de pedagogía política urgente inicie con el diputado morenista Antonio Lorca, a ver si aprende algo antes de descalificar con un estribillo ramplón y sonsete a quienes ven en esa reforma electoral un retroceso de treinta años y marchan hoy en contra.
PUNTO PARA LONGORIA. En el pleito de la raquetbolista Paola Longoria con la Conade por el fideicomiso del Fondo de Fortalecimiento al Deporte que Longoria maneja desde 2014, Longoria se llevó de calle el primer punto sin despeinarse. Los abogados de la Conade cuatrotera cometieron la pifia de entablarle juicio en San Luis para invalidarle el contrato como fideicomitente, cuando ese mismo contrato limita los pleitos y defensas a los juzgados en la CDMX.
LA TIRA DE LAS NETAS
LA ABUELA NEANDERTAL…
“Hemos encontrado que entre los humanos actuales y los neandertales o los denisovanos hay unas 30 mil diferencias. Entre dos humanos actuales hay unas 30 millones de diferencias genéticas”.
Svanten Pääbo, paleogenetista, premio Nobel de Medicina 2022 por sus estudios sobre evolución humana, en entrevista sobre las similitudes de los homínidos extintos y el hombre actual. XL Semanal (30/X).
A DONDE EL TALENTO TE LLEVE
“Parece que los sueños solo pasan en la televisión o en las ciudades y que por tener cierto origen o cierta condición no estás a la altura”.
María José Llergo, cantaora española y premio Goya 2022 a la mejor canción (banda sonora de la película “Mediterráneo”), originaria de Pozoblanco, pueblo cordobés. De la infancia y adolescencia rural saltó a la música becada por el Liceo de Barcelona. EPS

ASÍ, NI CÓMO…
“La militancia política implica habituar a los militantes a tragar sapos, cosa que es bastante desagradable. Los políticos saben que tienen que estar tragando sapos todos los días y quieren que se los traguen los demás”.
Roger Bartra, señero intelectual de izquierda en entrevista sobre su último libro, “Mutaciones. Autobiografía intelectual”. El Economista (8/XI).
no te pierdas estas noticias






