El Pibe en pulso

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La mancha Indeseable

Toda mancha es molesta si arruina tu ropa, tus libros, tus cuadernos o tu mente.  Si esto pasa ¿qué hacer? Tratar de limpiarla para dejar tu ropaje, tu riqueza bibliográfica y tus libretas, nuevamente limpios. ¿Pero qué con tu cerebro?

Bueno, pues en ese aspecto, hay que renovar las ideas, los pensamientos, las buenas intenciones, los viejos proyectos que nunca realizaste. Y seguramente sentirás que la felicidad se apropia de tu forma de pensar.

Pero cuando una mancha, en este caso, la mancha urbana, consume los mejores espacios deportivos en aras de nuevas colonias, de edificios de poco o ningún buen estilo arquitectónico, de asientos para enajenantes oficinas públicas, sí, cuando la mancha urbana le quita sus canchas a los  deportistas ¿qué hacer?

Lo más aconsejable: abrir nuevos espacios para el deporte, pero que difícil es llevar a la práctica este buen deseo, pues cancha que se pierde, cancha que nunca es repuesta.

Allí están los ejemplos de las basquetboleras que llevaron los nombres de Andrés Ortiz, de Manuel R. Palacios y de José María Morelos y Pavón. La primera quedó en el total olvido allá por los años 50s del siglo pasado; la segunda y la tercera, fueron convertidas en detestables estacionamientos para automotores.

¡Y nunca las repusieron! El basquetbol, tras muchos años después, tuvo al fin un lugar para su práctica cotidiana: el Auditorio Miguel Barragán, el Auditorio del Centro Deportivo Ferrocarrilero y la cancha interior del edificio de Seguridad Pública. Pero no todo deportista podía entrenar en semejantes lugares de esparcimiento.

¿Y las canchas futboleras?

Bueno, pues muchas han quedado en la historia de la ciudad. Una de las primeras sacrificadas fue la que en nuestro tiempo de jovencillos llamamos “Campo Bolívar”. Otro espacio que se perdió fue el Campo Central, cuya superficie parejita, arenosilla, permitía engarzar las mejores jugadas futboleras.

Se acabaron los campos de Luz y Fuerza y también los espacios conocidos como los campos Apelsa. Allí la mancha urbana fue implacable, pues no dejó un mínimo detalle del lugar en donde se practicaba no sólo el deporte del hombre, sino también el llamado Rey de los Deportes, el sin igual beisbol potosino.

Fueron eliminados los llamados “Siete campos de la Universidad”, allá al sur de la ciudad. Era maravilloso ver a decenas de equipos jugar al futbol en aquellas superficies rugosas, tepetatosas, difíciles, pero ¿a quién le importaba la incomodidad de las canchas, si se daba rienda suelta al gusto de jugar?

Mucho tiempo antes, los deportes habían sufrido una gran pérdida al ser construida la Colonia Francisco González Bocanegra, mejor conocida como Colonia Burócrata. Allí jugábamos alegremente al beisbol, pues el fut aún no se había popularizado en nuestra ciudad. Esos espacios estaban dentro del antiquísimo aeropuerto potosino. La columna de hoy es para recordar los mejores lugares en donde los deportistas potosinos escribieron su historia. Otra cosa muy especial, son los campos de Morales, en donde el beisbol ha sido el verdadero rey de ese gran territorio. 

Traigo a colación un mensaje que hace tiempo me envió el gran amigo y tuno, el ingeniero Ildefonso Rodríguez Palomares, notable maestro de música y en otro tiempo, magnífico periodista.  Dice así:

“Héctor Ildefonso Rodríguez Palomares. Un abrazo Pibe y ojalá menciones algo de los Campos Bolívar, donde nos íbamos con la palomilla a jugar antes que se construyeran los campos de la Liga Pequeña de Beisbol, cuando este deporte era más popular que el futbol, aunque el crecimiento de la afición y equipos del futbol avasalló al “rey de los deportes”, aunado a que se llevaron el equipo de la Liga Central que tantos recuerdos dejó, obviamente entre los aficionados que ahora andamos por la tercera juventud, porque los más veteranos recordarán a los Tuneros que hicieron historia en el estadio 20 de Noviembre donde parece que nacieron los Diablos Rojos de un empresario de apellido Pasquel”.

Es todo por hoy. Hasta el martes próximo DM

Comentarios: miguelmoramartinez@hotmail.com