Hugo Oliveras ejemplo de vida

Con voluntad, amor, fe y pasión fue la forma en que el piloto Hugo Oliveras logró salir adelante y tener una mejoría sorprendente y hasta milagrosa, tras sufrir dos derrames cerebrales a causa de un cavernoma en el tronco cerebral y ser intervenido de emergencia en noviembre del 2019.
Todo parecía indicar que la bandera roja anunciaba el fin de su carrera en las pistas, pues según el neurocirujano Gerardo Guinto, el de Hugo Oliveras fue “un evento súbito, agudo y muy grave porque la hemorragia se encontraba en una zona crítica, en el tallo cerebral que es el que controla todas nuestras funciones vitales como la respiración, el latido cardiaco, el cambio de temperatura corporal, todo lo que no tiene que ver con el razonamiento, con el pensamiento elaborado, sino con lo que los médicos llaman funciones vitales, ese detonante que mantiene a la persona viva y activa”, declaraba.
La primera mitad del 2020 Oliveras estuvo en rehabilitación pues salió del quirófano sin poder hablar, ni caminar, el lado izquierdo de su rostro estaba paralizado y su ojo carecía de visión.
Contra todo pronóstico médico, Hugo Oliveras tuvo las agallas, así como una gran confianza y, sobre todo, fe en sí mismo para no dejarse vencer luego de haber sobrevivido a una cirugía al extremo delicada. Con el paso de los días pudo demostrarse de lo que era capaz pues logró cambiar su realidad para volver a ser este atleta de alto rendimiento posicionado entre los mejores pilotos de autos mexicanos.
“Me había marcado el objetivo de volver a subirme a un auto de carreras, aprendí de nueva cuenta a realizar funciones tan simples como comer, caminar, andar en bicicleta y mucho más. Los doctores se reían de mí y me decían que eso no sería posible, que mejor diera gracias a Dios por estar vivo”, comenta el piloto Nascar del auto #11 de Monster Energy – 3M – Quaker State – Freightliner – Frame Lawyers.
Pero su tesón por cumplir el más grande de sus deseos luego de la cirugía, lo llevó a poner todo de su parte en la rehabilitación; era el más disciplinado y constante en sus terapias, incluso, ocupando el lugar de aquellos que desaprovechaban su cita. Oliveras nunca se sintió como un ser derrotado, al contario, su entusiasmo y su gran amor por su familia lo hicieron no cejar en el intento por salir adelante ante la adversidad.
“Los pronósticos eran muy malos, pero como nunca nada está dicho, con trabajo fuerte y constancia los logramos cambiar gracias a más de 500 horas de terapias y rehabilitación para entender mi nueva realidad.
“Debido a la pandemia se retrasó el inicio de los dos campeonatos y tuve la oportunidad de ver realizado mi deseo al utilizar este tiempo extra para mi recuperación. Incluso logré subir al pódium en dos ocasiones en el serial Súper Copa, donde hice mancuerna con Pablo Pérez de Lara, representando al auto #11 de Quaker State - Freightliner – 3M - Monster Energy”, dice Hugo.
“Contra todos los pronósticos, la mejoría en mí ha sido impresionante, aunque aún no llego a mi nivel, pero cada día lucho por ello, estoy seguro que todo va a ser posible gracias a la persistencia para estar muy cerca de aquella persona que era antes de noviembre de 2019”.
Con respecto a la pérdida de la visión en el ojo izquierdo, el piloto asegura que sí le afectó en algún momento, pero se percató de que el cuerpo humano es muy sabio y aunque le costó, el proceso de adaptación ha sido increíble.
Como piloto profesional, solo me hace falta un poco de velocidad y de performance, pero ya estoy peleando entre el top ten y top five de cada uno de los campeonatos”, lo cual ha quedado de manifiesto al cerrar en la tabla general de NASCAR Peak Mexico Series en la posición ocho y en el cuarto lugar de la categoría Mercedes Benz Pro 1 de la Súper Copa.
“Cuando pasas por un tema como el mío, por ejemplo, la vida y la perspectiva te cambian totalmente. Antes de la cirugía hice un pacto con mi padre pidiéndole que no me dejara vivir si quedaba como un vegetal, gracias al profesionalismo de los médicos, en especial del doctor Guinto, eso no fue necesario. El apoyo de mi familia, en especial el de Lorena mi esposa, mis hijos, mi madre, mis hermanos, mi amigo Luis Ruiz, me llevaron a levantarme, a dar todo de mi para lograr una pronta recuperación y regresar a retomar nuestra vida lo más normal posible.
“Los últimos 14 meses han sido verdaderamente difíciles para mí, pero mi voluntad era no lamentarme, sino luchar por seguir viviendo, para disfrutar de mis hijos al lado de mi esposa y por ende, hacer lo que más amo que es conducir un auto de carreras”, finalizó el piloto profesional Hugo Oliveras, un ejemplo de que querer es poder para propios y extraños.
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