Hubo una jugada en el área del Real Madrid. En lo que había dimes y diretes, el defensor merengue, Sergio Ramos, se acercó al silbante José Munuera para pedirle permiso de ir al baño.
El árbitro accedió y Ramos salió corriendo a los baños.
Zinedine Zidane, estratega madridista, no sabía bien lo que pasaba hasta que uno de sus auxiliares le informó del hecho.
En la banca blanca, Marco Asensio y Mateo Kovacic intercambiaron risas acerca de lo acontecido a su compañero.
Ramos volvió a los cinco minutos de su salida del campo, para seguir en el duelo contra el Éibar, mismo que ganó el Real Madrid 2-1 como visitante.