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Argentina va por aborto legal

Por EFE

Diciembre 11, 2020 03:00 a.m.

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Buenos Aires, Arg.- Unas manifestantes a favor del aborto con pañuelos verdes curtidos por los años colocan una pancarta en un lado de la plaza: “Justicia social es poder decidir”; otras, en el lado opuesto de la plaza, ocupan de a poco su lugar: todas vuelven a sus esquinas, a sus posiciones conocidas y enfrentadas.

Justo delante de donde están esos centenares de argentinos se encuentra el edificio del Congreso, dentro del cual la Cámara de Diputados debate desde este jueves el nuevo proyecto de ley para legalizar el aborto, así como otro para la atención de la futura madre durante el embarazo si la persona gestante decide ir adelante con la gravidez.

Al final de las votaciones del fallido proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo en 2018, festejó la parte vestida de azul, color contrario al aborto legal; ahora, la media plaza teñida de verde espera que esta sea la intentona definitiva.

Los manifestantes ya conocen las farolas, las estatuas de la plaza; si acaso lo único que ha cambiado es que ahora, además de los pañuelos, cada manifestante porta su mascarilla de color azul o verde.

Y ni siquiera terminará todo este viernes porque, si gana el “sí” en la Cámara de Diputados, será como una semifinal superada, igual que en la anterior ocasión, por los proaborto: los verdes esperan pasar a la que sería la final, la votación en el Senado, la cámara decisiva que se reunirá más tarde para dar sanción definitiva, o no, al proyecto.

La diferencia principal entre este proyecto de ley y el que dio la vuelta al mundo y marcó al feminismo latinoamericano con la “marea verde” es que en esta ocasión es el propio Gobierno, comandado por Alberto Fernández, el que lo ha propuesto.

Fernández, además, ha planteado una ley paralela a la del aborto legal: “la atención y cuidado integral de la salud durante el embarazo y la primera infancia”, conocido como “plan de los 1.000 días”, que pretende atender uno de los reclamos del autodenominado sector provida.

La vigilia será larga y ambos sectores aguardarán con paciencia, muchos de ellos encontrándose por primera vez desde antes de la pandemia, para estar presentes cuando, tras lo que se prevé que sea una reñida votación, sepan si se deben volver a dar cita allí dentro de unos días.