Calor, sequía e incendios

Madrid/París.- Los incendios se extienden a amplias zonas de Europa, en un verano marcado por las altas temperaturas, la escasez de precipitaciones y la sequía, fenómenos que en años pasados afectaban preferentemente al sur europeo en verano.
La situación de este año, particularmente singular en el Reino Unido, ha llevado al Gobierno británico a declarar este viernes oficialmente el estado de sequía en algunas zonas del suroeste, sur, centro y este de Inglaterra.
Francia, que afronta una profunda sequía y temperaturas récord, ha pedido ayuda a Europa tras la peor ola de incendios en años que ya han calcinado más de 50.000 hectáreas en toda su geografía.
En Portugal, el último informe del Instituto de Conservación de la Naturaleza y los Bosques detalla que este 2022, hasta el 31 de julio, los incendios han calcinado 58.354 hectáreas de masa forestal, un área un 59 % mayor que la media anual de los diez años anteriores.
Italia también atraviesa un verano marcado por la sequía, la peor en siete décadas, que ha secado gran parte de la cuenca del Po, el principal río del país que atraviesa todo su norte, causando un mal estado en los glaciares, como en la Marmolada, que el pasado julio colapsó y provocó un alud que arrastró y mató a once alpinistas.
Este viernes un fuego se declaró en la región de Beocia, en Grecia central, sin amenazar, de momento, zonas pobladas.
En España, en uno de los peores años de sequía e incendios, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, hasta julio pasado el fuego calcinó más de 220.000 hectáreas, una cifra que subirá con los consiguientes perjuicios a la biodiversidad.
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