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La explosión de una mina al paso de un vehículo de las fuerzas de paz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en un camino en el centro de Malí, causó la muerte de cuatro cascos azules, confirmaron hoy las autoridades malienses.
El incidente se registró en la región central de Mopti, donde los ataques de los militantes se han incrementado en los últimos meses, por lo que las autoridades lo describieron como una agresión deliberada, que tuvo lugar un día después de que la detonación de otra mina arrebató la vida de seis militares.
La reciente explosión también provocó heridas graves a otros cuatro soldados de paz, quienes fueron trasladados para recibir atención médica, señalaron responsables de la ONU en Malí y apuntaron que todas las víctimas son originarias de Bangladesh.
Aunque por ahora se desconoce quiénes son los responsables de haber plantado la mina, las autoridades del país sospechan que fue obra de los rebeldes del separatista Movimiento Nacional de Liberación del Azawad, que busca la independencia de la región norte de Malí.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, envió sus “profundas condolencias a las familias de las víctimas y a los gobiernos de Bangladesh y Malí” y advirtió que los ataques contra el personal de paz podrían constituir crímenes de guerra en virtud del derecho internacional.
El portavoz de Guterres, Stephane Dujarric, exigió que los perpetradores sean detenidos y procesados.
La misión de más de 11 mil efectivos en Malí se ha convertido en la que mayor peligro corre en el mundo, ya que sus miembros son atacados de manera rutinaria por los rebeldes separatistas y otros grupos vinculados al Estado Islámico (EI) o a la red Al Qaeda.
Bangladesh es el segundo mayor contribuyente del mundo a las operaciones de mantenimiento de paz de la ONU, con unos siete mil efectivos desplegados en todo el mundo.
El incidente se registró en la región central de Mopti, donde los ataques de los militantes se han incrementado en los últimos meses, por lo que las autoridades lo describieron como una agresión deliberada, que tuvo lugar un día después de que la detonación de otra mina arrebató la vida de seis militares.
La reciente explosión también provocó heridas graves a otros cuatro soldados de paz, quienes fueron trasladados para recibir atención médica, señalaron responsables de la ONU en Malí y apuntaron que todas las víctimas son originarias de Bangladesh.
Aunque por ahora se desconoce quiénes son los responsables de haber plantado la mina, las autoridades del país sospechan que fue obra de los rebeldes del separatista Movimiento Nacional de Liberación del Azawad, que busca la independencia de la región norte de Malí.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, envió sus “profundas condolencias a las familias de las víctimas y a los gobiernos de Bangladesh y Malí” y advirtió que los ataques contra el personal de paz podrían constituir crímenes de guerra en virtud del derecho internacional.
El portavoz de Guterres, Stephane Dujarric, exigió que los perpetradores sean detenidos y procesados.
La misión de más de 11 mil efectivos en Malí se ha convertido en la que mayor peligro corre en el mundo, ya que sus miembros son atacados de manera rutinaria por los rebeldes separatistas y otros grupos vinculados al Estado Islámico (EI) o a la red Al Qaeda.
Bangladesh es el segundo mayor contribuyente del mundo a las operaciones de mantenimiento de paz de la ONU, con unos siete mil efectivos desplegados en todo el mundo.







