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Argel, Argelia.- Bramar de claxones, vehículos decorados con banderas nacionales envueltos en música, y albórbolas (gritos de júbilo) inundaron las calles de Argelia escasos minutos después de que se conociera la noticia de la renuncia del presidente Abdelaziz Buteflika.
El mandatario, en el poder desde el año de 1999, renunció este martes a la presidencia tras seis intensas semanas de protestas masivas en las calles y en medio de un pulso entre el jefe del Ejército, general Ahmed Gaïd Salah, y el círculo que poder que protegía y manejaba al enfermo mandatario.
En caso de que el Consejo Constitucional, como se espera, acepte la renuncia, se abrirá en Argelia un periodo de transición complejo e inédito tutelado por el presidente del Senado, Abdelkader Bensalah, y gestionado por el exministro de Interior Nouredin Bedaui, confirmado el martes como primer ministro.
Horas después de la renuncia, la televisión estatal argelina mostró unas imágenes en las que Buteflika, visiblemente debilitado y vestido informalmente con una túnica blanca (kamis), entregaba su renuncia al presidente del Consejo Constitucional, Tayeb Belaiz.
En Argel, las plazas de la Grand Post y Audin, epicentro de las protestas que desde el 22 de febrero exigían la caída del mandatario, se convirtieron en un hervidero de vehículos y de familias, felices por lo que consideraban una gran victoria y un día históricos, pero cautos ante el futuro.
Un anuncio, que como dijeron a Efe esperaban desde que en 2013 un agudo derrame cerebral dejara al mandatario, de 82 años, postrado en una silla de ruedas, incapaz de viajar y hablar a su pueblo, al que apenas se podía ver en público.
“Espero que signifique realmente un cambio, porque si su dimisión no supone un cambio a nivel del gobierno o si traen a otra persona que dirigirá el país de la misma manera significa que no avanzamos”, explicó a Efe Louisa, madre de tres niños.
Más prudente se mostraba Taleb Zohir, funcionario en una empresa estatal, para quien la renuncia de Buteflika este martes no es más que un triunfo incompleto, pues en su opinión lo más importante es lo que va ocurrir en los próximos días.








